Expectativas económicas y coyuntura electoral

Cambios de enfoque del Gobierno por la coyuntura electoral que repercuten en las decisiones económicas. La presión de los sectores productivos.

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La administración de Mauricio Macri, apurado por unas elecciones de medio término que pueden definir la segunda mitad del Gobierno, toma decisiones en función de la coyuntura electoral, que terminan configurando fuertes contradicciones en su discurso.

La economía, lejos de ser una ciencia exacta, se basa en expectativas. Y esas expectativas definen el éxito o fracaso de la política económica. Es uno de los ejes del discurso macrista: reglas claras de juego para hacer el país atractivo a los fondos de inversión internacionales.

Hoy los diarios nacionales titularon, con distinta intencionalidad editorial, que el Gobierno modificó el aumento de tarifas programado para este año. El título en el diario La Nación, fue el más esclarecedor: “Moderarán la suba de tarifas y el recorte del gasto hasta después de las elecciones“. La decisión alcanza también a gastos vitales para los trabajadores, como es el precio del transporte público, cuyo aumento se había anunciado para abril.

Números y expectativas

No es la intención abrir la discusión sobre si la alianza Cambiemos especula o no, o si la suba de tarifas está mal o bien, sino el impacto de la decisión en las expectativas de los actores económicos que son quienes, en definitiva, tomarán decisiones que afectarán la vida de todos. Los precios, la liquidación de divisas, la disciplina fiscal, las inversiones: todo está basado en expectativas.

En el caso de las tarifas de servicios, tienen una incidencia muy fuerte en el comercio y la industria PyME, ya que explica buena parte de sus costos. Con el transporte público, se modifican la pretención salarial de los trabajadores: nadie va a trabajar para pagar el costo de ir a trabajar. Todos estos costos definen el precio que pagará el consumidor, y la falta de referencias provoca una bola de nieve inflacionaria.

Se gobierna bajo presión

Sobre esa expectativa se manifiestan las acciones políticas. La presión de los trabajadores a la conducción de la CGT reclamando la fecha del paro habla más de la situación económica de algunos sectores que de la interna del peronismo. Decir que fue La Cámpora o algún sindicato aislado suena más a excusa que autocrítica.

Los anuncios del Gobierno llegan para calmar las aguas. La movilización callejera le es ajena al Gobierno, y siempre resulta una imagen poderosa, potenciada en tiempos de elecciones. También se anunció la reglamentación de la ley de Emergencia Social acordada con los movimientos sociales, que implica un aumento en la cantidad de planes sociales para evitar manifestaciones de esos grupos políticos. No es una solución al problema de fondo, que es mantener y generar trabajo, y aleja las metas de reducción del déficit fiscal que ponderan los referentes del macrismo.

Lo mismo ocurre con los grandes sectores empresarios, con mecanismos más sutiles y efectivos para presionar a un Gobierno, por su posición determinante en la economía.

Si pasa, pasa

Esta semana los medios nacionales publicaron sobre la reforma tributaria, con un dato preocupante: la pretensión de llevar el IVA al 25%. El origen de la información fue Infobae, un portal con una línea editorial cercana al macrismo. Las reacciones, mayormente adversas, hicieron que el ministro Dujovne tuviera que desmentir la información apenas unas horas después.

Volviendo sobre el tema de las expectativas, la mecánica de la prueba y error, y la supeditación de las decisiones a las reacciones de la opinión pública sobre las posibles medidas de gobierno acumulan más confunsión que certezas. Y lo que impera en la sociedad son certezas a mediano y largo plazo, que superen la coyuntura electoral.

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