Represión y desalojo en la planta de Pepsico

Gendarmería e Infantería desalojaron violentamente a trabajadores que se encontraban ocupando la fábrica reclamando por ser reincorporados. 

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Foto: Télam.

Unos 200 agentes de la Gendarmería Nacional y de Infantería desalojaron esta mañana la planta de la empresa multinacional Pepsico, ubicada en Florida, en el partido de Vicente López. La fábrica estaba ocupada por trabajadores que fueron despedidos, luego de que la firma multinacional anunciara el cierre del establecimiento el pasado 20 de junio.

El violento accionar policial se gestó desde temprano: desde primeras horas de la noche un clima represivo invadió la zona, con la llegada de cientos de efectivos que rodearon la fábrica, con el visto bueno de la jueza Andrea Rodríguez Mentasty, del Juzgado de Garantías N°3 de San Isidro, que pidió desalojar el edificio.

La policía avanzó con escudos y palazos, lanzando gas lacrimógeno y balas de goma, mientras que los manifestantes respondieron arrojando proyectiles. Al no poder derribar la entrada principal, los efectivos ingresaron por un portón lateral y desalojaron a los trabajadores. La represión trajo consigo decenas de heridos y detenidos. Incluso trabajadores de la prensa y vecinos de la zona fueron afectados por los gases lacrimógenos.

El gobierno avaló el accionar de la policía y negó que haya habido represión. “La policía actuó como tenía que actuar”, aseguró el ministro de Seguridad bonaerense, Cristián Ritondo, amparándose en que los efectivos cumplieron todo el tiempo con “una orden judicial de desalojo” y que se respetó “todos los protocolos de seguridad, no había armas letales”.

“Los que están en el hospital son policías, hay 15 heridos, una muy grave con fractura expuesta”, enfatizó el ministro, a la par que justificó que “más del 90 por ciento arregló sus indemnizaciones” y “lo que había afuera eran más organizaciones que trabajadores”. En tanto, el gran ausente de la jornada fue la CGT: desde el triunvirato reinó el silencio frente al accionar policial contra los trabajadores.

Relocalización y cientos de despidos

La multinacional Pepsico cerró su planta de Florida, donde se fabricaban snacks salados, alegando que era “inviable” por “cuestiones logísticas y operacionales”; y anunció que trasladaría sus operaciones a su planta ubicada en Mar del Plata, pero sin absorber a los trabajadores cesanteados.

El resultado de la decisión empresarial, que ya comenzó a importar snacks de países limítrofes, le costó su fuente de trabajo a 691 trabajadores: de ese total, 155 fueron relocalizadas en otras oficinas, mientras que las 536 personas restantes quedaron sujetas a aceptar o no las condiciones de indemnización.

La indemnización fue negociada por la compañía con la conducción del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA), que responde a Rodolfo Daer, hermano de Héctor Daer, titular de la CGT.

Los despidos y la indemnización no fueron aceptados por los trabajadores, muchos de ellos alineados con una corriente interna opositora a Daer, quienes realizaron distintas protestas que culminaron con la toma de la planta.

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