Velaron a las dos jóvenes asesinadas en Ramos Mejía

Los familiares de las las jóvenes de 14 y 26 años encontradas asesinadas, y una de ellas violada, reclamaron justicia. Las autoridades continúan con la búsqueda del sereno del galpón lindante al lugar donde ocurrió el hecho.

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Foto: Télam.

“No es un asesino, es una hiena, porque asesino es poco”, exclamó durante el velatorio, José, padrastro de Florencio Ayelén Mariezcurrena (14), cuyos restos luego fueron inhumados y colocados en un nicho en el cementerio de San Justo.

Las autoridades continuaban las diligencias y diversas tareas investigativas en procura de localizar al sereno Cristian Héctor Perrone (43), al que varias personas habían visto salir horas antes apurado, y quien en su prontuario cuenta con una condena por homicidio.

La causa se encuentra a cargo del fiscal José Luis Maroto, de la Unidad Funcional de Instrucción de Homicidios de La Matanza, quién deberá corroborar los antecedentes, y quien ya ordenó la aprehensión de urgencia de Perrone y solicitó a Migraciones que le imposibilite salir del país mientras que se dispone la captura formal, detalló la agencia Télam que accedió al expediente.

La autopsia estableció que ambas jóvenes fueron estranguladas con un cable, el cual fue secuestrado en el lugar, y que la menor, que tenía signos de sujeción en las muñecas, fue violada. En tanto, la mayor aparentemente mantuvo relaciones sexuales consentidas, ya que no se hallaron signos de violencia en la zona genital.

Sin embargo, lo que llamó la atención a los investigadores es que ninguna de las dos chicas tenía signos de defensa, por lo que sospechan que pudieron haber sido drogadas, ya que no tenían los típicos golpes en la cabeza que pudieran haberlas desmayado. Por ese motivo, se extrajeron muestras de los cadáveres para realizar los estudios toxicológicos correspondientes.

Los investigadores llegaron a Perrone como principal sospechoso luego de que, tras hacer unas pocas preguntas a los vecinos, supieron que el galpón contaba con un sereno que vivía en una habitación situada en la parte trasera del lugar y al que varias personas habían visto salir horas antes claramente apurado.

Aunque algunos vecinos de la zona identificaron a Perrone como “la pareja” de María Soledad, el propietario del galpón explicó a la Justicia que simplemente vivían en distintos sectores del inmueble: el hombre como vigilante y la mujer con sus hijos, como un favor porque no tenía donde quedarse.

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FuenteTélam
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