Abril no traerá alivio al bolsillo de los argentinos, muy golpeados por la presión inflacionaria, sino más bien lo contrario. Dos de los factores clave que explican el aumento de precios arrancarán el próximo mes con aumentos: las naftas y el servicio de gas.

En el primer caso, es una consecuencia directa por la devaluación de la moneda registrada durante esta semana. “El dólar subió y eso incide en forma directa en el precio de los combustibles. Así que tenemos un aumento casi cantado” explicó a una radio porteña el secretario de la Cámara de Empresarios de Combustibles, Raul Castellanos, quien estimó que la suba será de alrededor de un 3%.

En cuanto a la tarifa del gas, el aumento es parte de lo estipulado en la última audiencia pública, en la que, como solicitaron las empresas, el Gobierno definió que será del 29% en tres tramos hasta el mes de junio.

Pero, al tratarse de un acto electoral, la administración de Mauricio Macri resolvió “patear” el aumento a la boleta de diciembre, para que las tarifas del invierno (y en plena campaña) no sean tan abultadas para las familias. El Estado, no obstante, deberá pagar un costo financiero a las empresas que se calcula en 4.100 millones de pesos.

Las productoras de gas y la “garantía de ganancia”

No está claro aún el valor del insumo, que representa casi el 50% del total de lo que se refleja en la boleta, y que se paga en dólares, a un precio mayor al internacional. Mientras que el precio internacional se ubica en us$2,74 el millón de BTU, las distribuidoras compraron en febrero casi el 70% de la demanda para el invierno a un promedio de us$4,56 el millón de BTU.

También quedan dudas de qué pasará con la nueva devaluación del peso, ya que el tipo de cambio estipulado fue en $41,98 por dólar. El año pasado, las productoras presionaron al Gobierno para que se les respete la ganancia en dólares, trasladando la brutal devaluación al usuario, que se ve obligado a pagar más un servicio que no puede cortar, con un sueldo que cada día vale menos.