A lo largo de la historia y ante los ojos de la sociedad, los ajedrecistas casi siempre fuimos vistos como supra humanos o personas intelectuales carentes de luz solar y demás yerbas. Lo cierto es que deberíamos desmitificar, en cierta forma, estas aseveraciones loables y demostrar que quienes jugamos al ajedrez llevamos vidas normales y poseemos debilidades naturales como cualquier hijo de vecino. Una de esas debilidades podemos decir que es la bebida. Podemos aseverar que hubo grandes ajedrecistas que se embriagaban constantemente y jugaban bajo la influencia de alguna feroz curda. Esta serie de notas se dedicará a mostrar esa cara oculta que relaciona al ajedrez con el alcohol.

Ya sea por la magnitud ajedrecística, por su talento o tal vez por su controversial vida fuera del tablero, el caso del ex Campeón Mundial Alexander Alekhine (1892-1946) y su adicción al alcohol es un tema de larga revisión entre los estudiosos del juego ciencia. Sus primeros descalabros empezaron a evidenciarse a partir de 1931 en el Torneo Internacional de Bled, donde Alekhine comenzó a disfrutar abiertamente de las bebidas sin restricciones.

En la serie de artículos “Grandes Maestros que he conocido”, Hans Kmoch cuenta una cadena de anécdotas sobre este torneo: “Un día, cuando tuvimos un descanso de las partidas, decidimos merendar junto a nuestras esposas. Pero esa tarde su comportamiento era errático y tenía dificultades para hablar. Cuando él apagó su cigarrillo en el pastel de mi esposa, Nadasha (esposa de Alekhine) se levantó y se lo llevó. Al regresar sola después de unos minutos, nos pidió disculpas. Y en un alemán gramáticamente roto le dijo a mi esposa: ‘Discúlpame, cariño. Ese cerdo ruso de Alexander ahora duerme como un niño’”.

En la ceremonia de clausura de ese torneo, uno de los jugadores, Boris Kostic, causó una vergüenza dolorosa al preguntar de un extremo al otro de la mesa, donde el Campeón Mundial (quien había ganado el certamen de manera holgada) se encontraba sentado con funcionarios y personajes influyentes de la vida política: “¡Herr Alekhine! ¡Herr Alekhine! ¿Con que te emborrachaste ayer? ¿Fue Coñac o Ginebra? Porque, ¿de qué otra forma podría alguien como yo empatarte de esa manera?”.

Sus curdas fueron evidentes en el Match por el Campeonato del Mundo de 1935 contra el holandés Max Euwe. Donde, si bien en la primera parte de la competencia se mantuvo sobrio, sufrió una recaída en su enfermedad y podía evidenciarse su estado deplorable. Una de las anécdotas es que minutos antes de una de las partidas del enfrentamiento, Alekhine fue encontrado tumbado en la hierba de un prado cercano al lugar de juego completamente borracho, tuvo que ser reanimado y jugó la partida en esas penosas condiciones.

En el libro, “Chess Life and Rewiew” pag. 310-313, Max Euwe, comenta: “Por supuesto que Alekhine podía beber tanto como quisiera: en su hotel todo era gratis. El propietario del Hotel Carlton, donde se hospedaba, era miembro del Comité Organizativo, pero fue una cortesía natural para el ilustre huésped que no se le pidiera que pagara sus bebidas”. Dos años después, Alekhine cambio el licor por la leche y derroto a Euwe de forma categórica.

Harry Golombek, en su libro “Recuerdos de Alekhine”, 1951 pag. 150-151, escribió, acerca de sus estados de embriaguez, lo siguiente: “…incluso cuando estaba borracho podía ver mucho más allá del tablero que la mayoría de los jugadores de ajedrez sobrios. Recuerdo que, en el Torneo Internacional de Varsovia de 1935, estaba mostrando un juego que había ganado ese día a los miembros de mi equipo. Alekhine se acercó, reconoció el juego y me felicitó con suavidad, reconocí que estaba algo borracho por su tono, pero, en un instante, indico una secuencia sorprendente y ganadora que todos los presentes habíamos pasado por alto”.

Sufrió fuertes recaídas y momentos de abstinencia. Fue detectado con cirrosis hepática, por lo que tuvo que dejar la bebida. Falleció en 1946, en circunstancias extrañas.

Solucion del Diagrama N°1: Blancas: (b4, Td3, Rd5, h6, h5) Negras: (Ra6, b5, Ad7, Tg4) 1. h7 Tg5+ 2. Rd6 Txh5 3. Rc7! (amenaza mate en a3) Th3 (3…Tc5 alarga la agonia, pero de cualquier manera es perdedora tras 4. bxc5 las negras deben resignarse a aguantar un par de jugadas mas) 4. h8=D Txh8 5. Ta3 mate. Estudio artístico compuesto por A. A. Troitzki (Ceske Slovo, 1924).

Diagrama N°2: Juegan las blancas y dan jaque mate en tres jugadas. La solución en la próxima entrega.