Mientras rige el alerta epidemiológico por la expansión del dengue en diferentes provincias y municipios del país, La Matanza sumó nuevos casos de la enfermedad.

“Al momento tenemos 24 casos confirmados. Además, tenemos aproximadamente unos 180 pacientes en total que fueron denunciados con distintas etapas del proceso de investigación, que son considerados sospechosos”, informó este viernes a MD, Rubén Carlevaro, director de Políticas Públicas Saludables e Investigación Epidemiológica municipal.

Tal como ocurre en el resto del país, casi todos los casos involucrados son personas que recientemente viajaron a zonas afectadas por el dengue. “En la mayoría se encontró vínculo de viaje, dentro de país, ya sea en las provincias más afectadas que son las del norte, o en países limítrofe”, añadió Carlevaro.

Sin embargo, se registraron 3 pacientes autóctonos, al tratarse de personas que se contagiaron por otras personas que vinieron con la enfermedad de sus viajes.

La mayoría de los afectados son del primer y segundo cordón

El funcionario matancero explicó que las “zonas afectadas son los centros más densamente poblados, que en este caso son San Justo y Ramos (Mejía)”. Según comentó, el motivo es que en esa zona de La Matanza “hay mayor presencia de la población”.

“El mosquito se alimenta de los humanos y va a estar más cerca de nosotros. La gente muchas veces piensa que el mosquito va a estar en el campo porque hay muchas plantas pero en realidad está donde viven las personas, donde hay edificios y zonas superpobladas”, añadió.

Entre los focos de personas con la enfermedad se encuentran varios casos en la zona aledaña a la Av. Diaz Velez, en Ramos Mejía. “Hubo unas cuantas denuncias cercanas (en la zona), que todavía están en vías de confirmación. Por eso se estuvo trabajando mucho en el área, se fue a fumigar para evitar que se contagie más gente”, aseveró Carlevaro.

“El refuerzo de fumigación no sirve”

Otros de los temas que abordó el funcionario, es la tarea que puede realizar el Estado para evitar la propagación de la enfermedad. En ese sentido, explicó que “el refuerzo de fumigación no sirve, porque mata sólo al mosquito. A las cuatro horas, nacen las larvas y lo tenes de vuelta”.

Esta situación hace que se torne compleja la tarea de combatir al transmisor, el mosquito Aedes Aegypti, por lo que la limpieza hacia el interior de las casas termina cumpliendo una función clave en la prevención. “Hay que frenar el pánico. El vector lamentablemente lo tenemos, que es el mosquito. Pero lo que hay que intentar eliminar es su reproducción y eso es un trabajo que tenemos que hacer todos y cada uno de nosotros en nuestros propios domicilios”, comentó Carlevaro.

“Aunque queramos, nosotros desde el municipio no podemos entrar en todas las casas de La Matanza y ver si tiene tarros con agua (donde se desarrolla la larva de mosquito). Dependemos de que cada uno haga el control en su propio domicilio. Nosotros vamos sólo ante la consulta de casos sospechosos. Si esa persona se acercó a un centro de salud y la denuncia nos viene por epidemiología, entonces vamos hasta ese domicliio a hacer el bloqueo y descacharreo. Pero no vamos a ir a cualquier domicilio”, añadió.

De todas formas, el municipio reforzó las tareas de fumigación en determinados espacios públicos del partido, de forma preventiva.

Qué pasa con el coronavirus y el sarampión

Mientras la epidemia avanza en el territorio nacional, otras noticias generan alertas en el sistema de salud, como es el caso de la expansión del coronavirus. Al ser consultado por este medio al respecto, Carlevaro indicó: “El dilema más grande lo tenemos en el foco de dengue, porque todavía no hemos tenido casos de personas con coronavirus acá. Las únicas dos personas afectadas viajaron al exterior”.

“Eso no quiere decir que no puede llegar a pasar (que haya un caso de coronavirus en La Matanza), pero el protocolo dice tiene que haber una vinculación entre la persona y viajes a áreas en las que hay circulación del virus de coronavirus, que es China, Italia y otras zonas. Ademas tiene que cumplir con todas las condiciones, porque si yo viaje y me duele la cabeza, tampoco es coronavirus. Tiene que haber fiebre y un cuadro respiratorio”, agregó.

Otra de las enfermedades que encendieron las alarmas a principio de año fue la propagación de casos de sarampión, una enfermedad que se creía erradicada en el país. Si bien hubo casos de sarampión en La Matanza, su propagación estaría controlada.

“Hubo 22 casos, de los cuáles 11 tuvieron síntomas después de aplicarse la vacuna, con un cuadro muy breve relacionado a la vacunación. Pero no tenemos casos desde los primeros días de enero”, aseveró Carlevaro.