Lo nuestro se terminó. Después de haber vivido tantos momentos juntos, siempre cuerpo a cuerpo, piel a piel.

Hicimos compañía local y también viajes mientras duramos. Fuimos fieles a lo nuestro y así lo sentía mi cuerpo durante nuestros ratos. Irremediablemente, el tiempo pasa para todos y nosotros no supimos ser la excepción sino un antecedente más, un dato numérico, una estadística.

Quizás ya nunca volvamos a vernos y a tener esa intimidad tan única y haya que aprender a vivir así, sin tiempo ni lugares donde ser. Voy a sentir tu ausencia y tu falta de caricias, pero seguirá cada uno haciendo lo suyo, como en este momento en el que no sé de vos ni lo sabré mañana.

Carta a mi toalla preferida, abandonada en Pernambuco.