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El Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE) de Brasil confirmó que existen 9.507 focos de incendio en la selva amazónica, que afectan a 68 reservas naturales y pone en grave peligro al pulmón vegetal más grande del mundo. En lo que va del 2019, se registraron 72.843 incendios forestales, que representan un 83% más que en el mismo periodo de 2018.

A través de imágenes satelitales determinantes, el INPE descartó de plano la hipótesis del presidente Jair Bolsonaro, que sostenía que “no hay nada de raro en el clima”. Desde el instituto contradijeron a Bolsonaro y se habla de una profunda crisis ambiental que pone en riesgo la biodiversidad de la región amazónica.

La quemas ilegales para liberar tierras, el avance sobre territorios de 350 pueblos indígenas y el crecimiento del negocio inmobiliario son los puntos más críticos en materia ambiental desde que llegó Bolsonaro al poder. El mandatario brasileño apoyó el avance indiscriminado de la agricultura y los negocios de grandes consorcios inmobiliarios

Las organizaciones ambientalistas remarcan que el Amazonas es un contrapeso contra el calentamiento global y la pérdida de millones de hectáreas verdes son duro revés para todo el mundo ya que produce el 20% del oxígeno del mundo.

“Me solían llamar capitán Motosierra y ahora soy Nerón incendiando el Amazonas. Pero si es la temporada de incendios”, había dicho Bolsonaro sobre estos 16 días de incendio, que ya se extendió a Bolivia y está llegando a Paraguay.

Millones de usuarios utilizan el hashtag #PrayForAmazonia (#RezaPorElAmazonas) para reflejar la crítica situación que se vive en el hogar de 34 millones de personas, el río más grande del mundo y millones de especies de flora y fauna.

Ante la falta de anuncios de medidas concretas para paliar esta crisis ambiental que ya involucra a países vecinos, los activistas brasileños le reclaman a Bolsonaro que deje de vaciar los organismos de Medio Ambiente y detenga la pérdida de la selva tropical más grande del planeta.