Foto: Ramiro Álvaro

La planta distribuidora de aguas y gaseosas “Wally”, que cerró sus puertas hace algo más de un mes, hoy está totalmente abandonada: las rejas cerradas, vidrios rotos, basura en el patio principal y los restos de una silla arrojados en el piso. Todos indicios de una situación angustiante, que dejó a más de 70 trabajadores sin su fuente de ingresos.

El 5 de abril se desencadenó el cierre de la empresa ubicada en la calle Arieta al 3740 en San Justo, “por la situación del país” como describió Luis Velázquez, Secretario general de Camioneros en La Matanza. Algunos de los trabajadores, en su mayoría choferes, pudieron ser rápidamente reubicados.

La crisis económica no sólo fue la causa de la quiebra, sino que además hace dificultar el pago del último mes trabajado y de las indemnizaciones correspondientes. La distribuidora se sumó a la lista de pequeñas y medianas empresas matanceras que debieron bajar sus persianas en consecuencia de la política económica del gobierno de turno.