Dos palestinos dispararon con armas automáticas contra civiles, con un saldo de cuatro israelíes muertos y otros 10 heridos, al menos uno de gravedad, en una zona de restaurantes frente a un shopping en el centro de Tel Aviv, en lo que autoridades calificaron como “un ataque terrorista”.

El ataque ocurrió en el centro comercial Sarona Market, ubicado en una de la zonas de la ciudad que se caracteriza por su activa vida nocturna. Además, en la zona se encuentra el Ministerio de Defensa y el Estado Mayor del Ejército israelí, así como cerca de varios edificios gubernamentales.

La policía informó a la prensa que los dos atacantes palestinos fueron detenidos. Uno estaba siendo interrogado en una dependencia de la fuerza, mientras que el otro fue herido, trasladado a un hospital y respondía a las preguntas de los oficiales allí. También informó que se trataba de dos palestinos de una misma familia, oriunda del pueblo de Yatta, al sur de la ciudad de Hebrón, una de las más violentas y tensas del territorio de Cisjordania, ocupado por Israel.

Entre los israelíes Tel Aviv muchas veces es referida como “la burbuja”, ya que en esa ciudad cosmopolita, con playa mediterránea y poca presencia de población ortodoxa, la vida cotidiana es mucho más descontracturada que en Jerusalén o en otras regiones lindantes con los territorios palestinos ocupados.

El atentado coincide con una serie de ataques cometidos por uno o dos palestinos, sin afiliación política clara, con cuchillos, autos y, en muy pocas ocasiones, armas de fuego, y dirigidos principalmente contra fuerzas de seguridad, colonos que ocupan territorios palestinos o ultraortodoxos. En total, unos 30 israelíes murieron en los últimos ocho meses. Por el lado israelí, hubo una represión israelí sistemática que ya se cobró la vida de más de 200 palestinos desde octubre pasado.

El ataque alimenta un clima de creciente violencia y tensión entre israelíes y palestinos, que no se sientan en una mesa de negociación desde 2010. La última propuesta internacional de paz llegó hace unas semanas de la mano de Francia y fue tajantemente rechazada por Israel, gobernada por el ultraderechista Benjamin Netanyahu.