Avalar el negacionismo no es defender la libertad de expresión

El debate sobre el proyecto para penar las expresiones negacionistas sobre los crímenes contra la humanidad cometidos por la última dictadura cívico militar.

Durante su gira por Europa, el presidente Alberto Fernández recibió una propuesta para adoptar en Argentina la ley francesa que pena las expresiones negacionistas sobre el Holocausto en todo ámbito que no sea privado. Entre otras cosas, impide cuestionar el número de víctimas del nazismo.

Las líneas editoriales de algunos medios de comunicación dan aire a personajes que se dedican a cuestionar la cifra de 30 mil desaparecidos con la única finalidad de poner en duda la magnitud del genocidio, esmerilando la memoria sobre un hecho al que la sociedad le dijo nunca más.

La verborragia sobre el número se activó cuando se retomaron los juicios a los genocidas durante la presidencia de Néstor Kirchner, en contraste con el silencio que guardaron los mismos actores durante los años de indulto a los militares, cuando había que recurrir a tribunales europeos para que se juzguen sus crímenes contra la humanidad. Además las empresas propietarias de esos medios aún deben a la sociedad explicaciones por su relación con las acciones más oscuras del proceso.

Durante la jornada de ayer, cuando trascendió la noticia, Twitter tenía a tope de sus tendencias un hashtag negando la cifra de desaparecidos durante el último golpe de Estado cívico militar. Un verdadero genocidio criminal que ejecutó un plan sistemático con torturas, desapariciones forzadas y robos de bebés, envuelto en un pacto de silencio que perdura hasta hoy.

Uno de los problemas de las sociedades modernas es el rol de las redes sociales como amplificador de mensajes de odio e información falsa, degradando el debate público y ejerciendo violencia simbólica en la sociedad. Mientras que la libertad de expresión está resguardado por nuestro sistema de leyes, existe la necesidad de legislar para penar contra el uso indebido de ese derecho.