Masivas marchas contra la política en medio ambiente de Jair Bolsonaro se suscitaron en todo el territorio brasileño luego de la catástrofe ambiental que se desató con los incendios en la región amazónica, que ya comprometió a Bolivia y Paraguay.

Rio de Janeiro y Belo Horizonte fueron los puntos donde se concentraron la mayor cantidad de manifestantes para pedir más acciones a Bolsonaro para detener la destrucción de la mayor selva tropical del planeta.

Bolsonaro debió ceder ante de la presión internacional y envió a militares a trabajar a la zona de los incendios. Esta respuesta llega luego de más de dos semanas de reclamos para que intervenga en el conflicto.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, puso en duda la concreción del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur tras la postura indiferente de Bolsonaro ante el siniestro en el Amazonas.

Además, desde Finlandia ya barajan la posibilidad de establecer barreras comerciales a los productos agrícolas brasileños si la administración de Bolsonaro adopta políticas ambientales, ya que desde que llegó al gobierno proliferó el negocio inmobiliario y agrícola en áreas protegidas.

Noruega y Alemania dejaron de aportar al Fondo Amazonia y podrían arrastrar a que otros países tomen la misma decisión para reclamar la implementación de medidas que busquen recuperar todo el territorio deforestado.

Hay más de 350 comunidades indígenas que están afectadas por estos hechos y denuncian que no quedaron insectos ni aves en la zona por los incendios. Toda la diversidad de flora y fauna de la selva tropical quedó altamente comprometida.