La sociedad de fomento de Villa Álida, en San Justo, podría ser uno más de los tantos lugares de recreación y encuentro de lo vecinos que hay en La Matanza, pero no lo es.

Este lugar, que se encuentra a pocos metros de la Ruta Nacional 3, alberga la escuela de boxeo de dos campeones: Carlos y Brian Castaño. Padre e hijo consagrados arriba del ring, lo que sucedió sólo dos veces en la historia del boxeo nacional.

“Se formó como una familia y, sinceramente, el día a día vamos trabajando siempre con los chicos y con la gente en lo social y en lo deportivo”, comentó Brian, que es el actual campeón de la AMB en la categoría superwélter.

“El Boxi”, como le dicen algunos conocidos, se hace presente en el gimnasio que se encuentra en el primer piso de la sociedad de fomento y habla de todo con los chicos y chicas que asisten.

¿Qué problemas te cuenten los chicos sobre la escuela o el barrio?
Que nunca les alcanza la plata en la casa. Los chicos tratan de no decir o demostrar nada, pero uno se da cuenta como están y tratamos de darle siempre una mano desde lo deportivo. No estamos económicamente para sustentarlos, pero le brindamos una mano desde donde podemos. Hay gente que nos puede bajar mercadería y lo repartimos entre los chicos que necesitan.

En lo social, ¿qué problemas ves en los chicos? ¿cómo es tu conexión con ellos?
Está todo complicado. Hoy en día la sociedad y como está el país, está muy apretado todo. Con el presidente del club, Gustavo Funes, con mi viejo y yo estamos trabajando para facilitarle a los chicos un merendero los martes y jueves, por lo menos para tomar una taza de té caliente. Los chicos necesitan mucho de nosotros porque somos la cabeza del club, y queremos tratar de facilitarle todo lo más que podemos.

Brian comentó que fue barrendero y acompañaba a su padre a rebuscarse la vida trabajando en diferentes lugares. De ahí surge la importancia que le brinda al trabajo y la disciplina.

¿Y te sentís identificado con situaciones que te tocó vivir en tus inicios o tu adolescencia?
Sí, porque siempre fuimos una familia luchadora. Siempre miramos para adelante, tanto mi viejo como toda mi familia. A mi nunca me faltó de comer, pero siempre estuvimos con lo justo. No tenía para comprarme zapatillas de marca o ropa de marca, pero siempre la luchamos. Nunca nadie nos regaló nada, salvo algún amigo o vecino que nos daba la ropa que le sobraba. Pero la peleamos y hoy estamos donde estamos.

¿Y qué apoyos recibiste desde que empezaste en esto?
Ninguno, nunca tuve ningún apoyo. Siempre me rompí el lomo con mi viejo para llegar donde hoy estoy. Golpeamos un montón de puertas, y nos cerraron muchas. Pero hoy en día estamos acá, somos campeones mundiales y tratamos de laburar para demostrar por qué estamos donde estamos. Hay que seguir dándole para adelante, entrenando y cuidándonos porque es una carrera corta cuando llegás, pero hasta llegar es un camino muy largo.

Por eso, ‘El Boxi’ trata de inculcarle esos valores a cada pibe y piba que se acerca a la escuela que tiene con su familia en Villa Alida. Pibes y pibas que trata de que no estén en la calle y los vicios que eso puede llegar a traer. Los chicos que no pueden pagar la cuota, pueden asistir igual al gimnasio a entrenar. La condición es que se enfoquen en el deporte y no vayan a ‘boludear’.

“Una hora en el deporte es una hora menos en la calle. Nosotros tratamos de inculcarle el deporte a los chicos que vienen de abajo. Si quieren venir a hacer boxeo, que vengan a hacer boxeo o cualquier otro deporte, pero integrar a los chicos. Los chicos se ponen esa responsabilidad al hombro y entrenan. Sacamos a muchos chicos de la calle y hoy en día les cambió la vida porque andan en el deporte y bien en la vida. Esto es un granito de arena que uno puede aportar a la sociedad y eso es algo hermoso”, subrayó Brian.

¿Entendés que muchos chicos te ven como un referente no sólo en lo deportivo?
Me lo hacen saber siempre. Yo trato de inculcarle que esto es una carrera largo, con muchos palos en el camino y que tenés que romperte el lomo para llegar a hacer alguien en la vida. Este deporte es muy individual y nadie te da nada. Hay que perseverar y darle para adelante, que tarde o temprano llega.

¿Cómo maneja un pibe de barrio la situación de haber llegado donde llegaste?
Tenés que saber de donde saliste, mantener la humildad y siempre ser respetuoso. Si te olvidás de donde saliste, después te volás. Siempre trato de mantenerme como siempre fui, nunca me cambió nada. Lo del cinturón es temporal, porque el día de mañana no soy más campeón mundial, soy una persona normal y vas por la calle alguien me puede decir ‘mirá este forro que antes no me saludaba’. No es así, porque después la vida sigue. A mi la humildad, el respeto y los códigos me los enseñaron mis viejos.

Según la familia Castaño, la mejor que técnica que hay para meterse al deporte y llegar a triunfar es el entrenamiento. Alejarse de la calle y meterse a un club a entrenar, y Brian lo grafica con una analogía:

“Nosotros somos como un coche de carrera, porque tenés que fijarte cómo te alimentas, cómo descansas, cómo entrenás y la disciplina de la vida cotidiana. Siempre tenés que fijarte qué le metes al cuerpo porque es un deporte muy exhaustivo. Por ejemplo, yo me voy tres meses a entrenar ‘al taco’ tres meses a Estados Unidos y me rompo el lomo en otras tierras para venir y cumplir mis sueños que son mantenerme campeón del mundo y reinar en la categoría”.

Hay sólo dos casos en los que padre e hijo fueron campeones, ¿cómo vivís esto ahora que lograste consagrarte campeón?
Tenemos más facilidades que antes. No estamos salvados, pero podemos manejarnos de otra manera. Después de tanto trabajo, sacrificio y laburo hoy se nos dan las cosas en el trabajo, en lo deportivo y en la vida cotidiana. Somos luchadores y le damos para adelante.

¿Cuál sería tu mensaje para todos los pibes y las pibas que están dudando con meterse al deporte?
Que traten de meterse en el deporte porque te saca de todo lo malo. ‘Si se sueña, se logra’, decimos en este club. Sea la disciplina que sea, pero que perseveren porque nada es fácil.