Una de las aeronaves de la empresa egipcia.

Grecia , Egipto y Francia lanzaron esta mañana un gigantesco operativo de búsqueda del Airbus A320 de EgyptAir, que cayó en aguas del Mediterráneo, cerca de la isla griega de Kárpathos, cuando volaba de París a El Cairo.

El aparato desapareció de los radares a las 04:30 de Argentina, cuando se aproximaba a su destino final. Llevaba a bordo 56 pasajeros, siete miembros de la tripulación y tres agentes de seguridad. La aeronave se encontraba a 11.280 metros de altitud y a 280 kilómetros de las costas egipcias.

“Todas las hipótesis sobre las circunstancias del accidente permanecen abiertas”, confirmó esta mañana el primer ministro francés, Manuel Valls. Por las características de la repentina desaparición, los expertos privilegian, sin embargo, la posibilidad de que se trate de un nuevo atentado. Ahmed Adel, vicepresidente de EgyptAir, también señaló que “no había nada anormal”.

 

Según los informes preliminares, el cielo estaba despejado y los sitios de seguimiento de vuelos comerciales no muestran ninguna anomalía técnica (altitud o velocidad) al momento de la desaparición en el Mediterráneo. Según Kostas Litzerakis, director de la Aviación Civil griega, “el piloto no informó sobre ningún problema en su intercambio con los controladores griegos antes de dejar nuestro espacio aéreo”.

Varios tripulantes que navegaban en la zona vieron “llamas en el cielo” a 130 millas náuticas al sur de Kárpathos, una de las islas del Dodecaneso, situada entre Rodas y Creta. De inmediato, tanto las autoridades egipcias como las griegas desplegaron todos los medios aéreos y navales para localizar el Airbus.

El presidente francés, François Hollande , puso a disposición de las autoridades egipcias “todos los medios militares, navales y aéreos necesarios” y una célula de crisis fue instalada para las familias en el aeropuerto Charles de Gaulle de París, desde donde partió el vuelo.