Después de un año y medio de ocurrido el crimen de Julieta Mena y su bebé de dos meses de gestación, fue condenado a cadena perpetua Marcos Mansilla, su pareja de aquel momento. Fue encontrado culpable de “femicidio doblemente calificado por el vínculo y por mediar contexto de violencia de género”.

Mansilla, quien se había declarado inocente, fue juzgado por el Tribunal Criminal N°5 de La Matanza acusado de haber matado a golpes a su novia de 19 años en la localidad de Ramos Mejía en octubre de 2015.

La pérdida de Julieta no se recupera, pero esta sentencia es un alivio y una pequeña sensación de justicia para la familia de la joven; y sienta un precedente para la eliminación de la violencia de género en Argentina.