Los gordos, sentados en la misma mesa. (Foto: Télam)

Los líderes sindicales de la CGT Azopardo, Hugo Moyano; la CGT Alsina, Antonio Caló; la CTA, Hugo Yasky; la CTA autónoma, Pablo Micheli; y Luis Cejas de la CGT de Barrionuevo respondieron a la convocatoria de la comisión episcopal de Pastoral Social y, en el marco de un panel, dieron un nuevo paso en el camino de la unificación, a pesar de las diferencias que mantienen sobre la convocatoria a un paro nacional ante el veto de Mauricio Macri a la ley de emergencia ocupacional.

El panel fue precedido por un mensaje del papa Francisco, en el que consideró “esencial profundizar la cultura del encuentro” y deseó que el encuentro de Mar del Plata “sea ocasión fecunda para que el diálogo permita el crecimiento de una comunidad comprometida que deje de lado la indiferencia” y “adopte compromisos concretos”.

El referente de la CGT, Antonio Caló dijo que “si sigue habiendo despidos habrá que defender en la calle las conquistas de los trabajadores”, y agregó que “podrán vetar la ley pero no podrán vetar el esfuerzo y empeño que pondremos las cinco centrales para que en Argentina no haya más despidos. Con ley o sin ley no queremos más despidos”, afirmó Caló.

Hugo Yasky, de la CTA, consideró que Mauricio Macri “gobierna el país como si fuera una gran empresa y nosotros sus empleados”, y concluyó que “el Congreso y las centrales sindicales fueron desconocidos con el veto del presidente”.

Hugo Moyano señaló que “hoy es un día muy especial por el esfuerzo de muchos sectores para lograr la unidad del movimiento obrero y la Iglesia es un factor fundamental para eso”, e ironizó: Los trabajadores están reclamando la unidad pero no podemos negar que el mayor esfuerzo lo está haciendo el gobierno nacional”. Moyano criticó el veto de Mauricio Macri a la ley antidespidos al inicar que, al vetarla, “no entendió y creemos que ha cometido un error”.

Pablo Micheli, de la CTA Autónoma, advirtió sobre la “dura y preocupante situación de los trabajadores y la mayoría del pueblo argentino que sufre un brutal ajuste sobre su poder adquisitivo”. “El papel de la Iglesia en defensa de los pobres y para que no se pierdan fuentes de trabajo todos los días nos fortalece en esta pelea. Acá lo importanto no es ir a ver al papa Francisco sino llevar a la práctica su mensaje”, concluyó Micheli.