Un clima de incertidumbre y tristeza se vive en la ciudad bonaerense de Chivilcoy. Este martes la fábrica de calzados Paquetá, una de las más importantes del país, cerró definitivamente sus puertas y dejó a unos 600 trabajadores en la calle.

Los trabajadores marcharon por la ciudad reclamando por la pérdida de sus fuentes de trabajo. Critican la política de apertura de importaciones que impulsó el gobierno nacional y apuntaron contra la inacción del intendente local, Guillermo Britos, perteneciente al Frente Renovador pero muy cercano a Cambiemos.

La protesta tuvo un reclamo bien directo: colgaron sus delantales de trabajo en la puerta de la planta junto a un cartel que decía “esto es el cambio”.

Paquetá, empresa de capitales brasileños, justificó el cierre argumentando una baja considerables en las ventas, potenciado porque su principal comprador, Adidas, está reduciendo los pedidos por la apertura de importaciones.

Ayer mismo, mientras los trabajadores protestaban, empresarios chinos recorrieron por la tarde las instalaciones de la empresa junto al intendente. La idea es instalar dos fábricas en la nave del Parque Industrial, además del obrador que funcionará en Chivilcoy para la construcción de la Autopista 5.

El gobierno municipal ofrece una alternativa laboral vinculada con la obra de la Ruta, pero los trabajadores saben que sólo hay puestos disponibles para unas 200 personas.

Según informó el sindicato de trabajadores de calzado UTICRA, de los 600 trabajadores unas 178 personas habían aceptado el retiro voluntario y 25 estaban interesadas en negociar una salida. Pero 397 operarios quedaron despedidos y reclaman por sus puestos de trabajo.