El contexto de emergencia sanitaria debido a la proliferación del Coronavirus en nuestro país obligó a que el Presidente de la Nación, Alberto Fernández, dictara el aislamiento social obligatorio desde el 20 de marzo. Sin embargo, observando la situación en muchos de los barrios de La Matanza, ¿cómo realizar la suspensión de todas las actividades laborales y sociales?

El Padre “Tano” Angelotti, quien se reunió días atrás con Fernández, sostuvo que “nadie podrá quedarse en su casa con hambruna en su familia”, en referencia a los miles de matanceros y matanceras que tienen trabajos precarios, informales u ocasionales, a quienes les resulta difícil sostener una cuarentena sin sus ingresos diarios.

El sacerdote, que colabora en un comedor que atiende a 3000 ciudadanos, se refirió a “personas que no pueden quedarse en sus casas porque no las tienen, abuelos abandonados o quienes reciben libertad condicional por la emergencia en las cárceles”. En esos casos, que viven en “barrios hacinados y precarios”, también se dificulta el aislamiento social.

El movimiento H.I.J.O.S. La Matanza, también tocó esa cuestión en su video de vigilia por la conmemoración del 44° aniversario del último golpe de Estado. Allí, su referente Lily Galeano, pidió por “acción sanitaria y que los alimentos puedan llegar a todos los barrios populares”.

Por su parte, Emilce Belizan, que maneja el Espacio Creativo Manitos de Barro en Gonzalez Catán, explicó que ya no se come en el lugar, debido al Coronavirus, sino que se entregan las viandas y que el aumento de la demanda “lamentablemente es muchísimo”.

Celeste Grandi, referente barrial de Villa Celina, armaba ollas populares para alimentar familias. Hace poco dejó de realizarlas porque había disminuido la cantidad de personas que asistía, pero con el brote de la pandemia “volvieron a acercarse muchos vecinos a solicitar platos de comida”, comentó ella.

También Sandra Oviedo, dirigente de SOMOS Barrios de Pie que tiene 200 comedores distribuidos en el segundo y tercer cordón, comentó que se duplicó la cantidad de personas que asisten a comer o merendar.

En este contexto, miles de personas se ven afectadas en sus ingresos y su manera de subsistencia, pero hay quienes muestran su solidaridad y su empatía para con los pares que pasan necesidades reales. La ayuda comunitaria intenta complementar lo que falta tras la asistencia parcial del Estado.