Axel Kicillof logró un triunfo aplastante en la carrera por la gobernación de la provincia de Buenos Aires, obtuvo el 49,3% y dejó relegada a 17 puntos de diferencia a la actual mandataria María Eugenia Vidal, que logró el 32,6%.

Kicillof se impuso en 5 de las 8 secciones electorales provinciales y en el Conurbano se hizo del 53,3%. “Me llena de orgullo que en esa campaña no se gastaron millones para publicidad, no se mintió, no se agredió”, aseguró el ex ministro de Economía en su discurso.

“Es una Provincia con un potencial increíble, diversidad productiva, sus escuelas, hospitales, maestros, trabajadores de la salud, tiene recursos humanos, tiene recursos naturales y tiene también instrumentos que no hay usado”, agregó Kicillof.

Vidal no pudo hacer pie en las principales ciudades de la provincia. Tuvo grandes traspiés en La Matanza, La Plata y todo el sur del GBA; y logró victorias pírricas en Mar del Plata y Bahía Blanca.

De hecho, el Frente de Todos se impuso en la Cuarta Sección, que nuclea a toda la zona sojera del noroeste bonaerense. Kicillof se impuso en ciudades como Junín, que casi siempre habían sido adversas con el peronismo.

Una misma situación se vio en la Segunda Sección, que abarca a los municipios de noreste provincial. En comunas como Zárate, Campana y San Nicolás también se impuso Kicillof.

Esta gran diferencia que se dio a nivel global es muy difícil de revertir para Juntos por el Cambio, que enfrentó a un peronismo unido y una agua crisis económica, social y productiva en suelo bonaerense.