Estudiantes movilizaron al Departamento de Ingeniería. (Foto: Unidad Estudiantil UNLaM)

Docentes y estudiantes de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) denuncian el despido de cinco docentes de la carrera de arquitectura, que funciona en la casa de altos estudios desde el año 2015.

Se trata de docentes fundadores de la carrera, entre los que se encuentran el coordinador de investigaciones y profesores titulares de las cátedras de Proyecto y Forma, materias que se desarrollan de manera transversal en el plan de estudios, desde los primeros años hasta los últimos.

La decisión les fue comunicada a los docentes a mediados de diciembre, a través de un correo electrónico. La respuesta no tardó en llegar, y a través de un comunicado denunciaron el “constante maltrato y persecución” que sufrieron por parte del Departamento de Ingeniería e Investigaciones Tecnológicas (DIIT), del que depende la carrera. Además, cuestionaron la falta de financiamiento y de infraestructura para llevar a cabo la carrera.

Desde la UNLaM les contestaron en otro comunicado que “el contenido de las publicaciones señaladas es mal intencionado toda vez que falta a la verdad en sus expresiones”. Además, justificaron los despidos amparándose en “lo establecido en el Art. 29 del Estatuto de la Universidad Nacional de La Matanza”.

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Una carrera movilizada

Tras darse a conocer la noticia, unos 35 docentes y ayudantes de diferentes cátedras anunciaron que renunciarán en solidaridad de los docentes despedidos por la UNLaM. La situación puso en alerta a los estudiantes, quienes se organizaron a través de las redes sociales y el lunes 23 de diciembre juntaron a 150 personas que se movilizaron hasta el Departamento de Ingeniería, reclamando tener una reunión con las autoridades.

“Pedimos la reincorporación de los docentes, aunque la vemos un poco probable, y también saber que va a pasar con la carrera. Queremos mantener la calidad, que no nos cambien el programa y que siga el enfoque social que tenemos”, explicó a MD Jesica Francica, una de las estudiantes que participó de la reunión que lograron con las autoridades ese mismo día.

Los estudiantes fueron recibidos por el decano Jorge Eterovic y de otras autoridades del DIIP, quienes ratificaron la decisión de separar a los cinco docentes. “Nos dijeron que no son despidos, sino ‘no renovaciones de contratos'”, comentó Francica. Además, les aseguraron que no iba a haber modificaciones en el plan de estudio y que contaban con los recursos para poder dar las clases en 2020, a pesar de la baja de 40 docentes.

Los motivos de los despidos no les fueron comunicados, pero sí les comentaron -según la estudiante- que “no les renovaron el contrato por incumplimientos a cuestiones de la facultad que no tienen que pasarlas por arriba”. “Nos dijeron que había cosas como el incumplimiento del horario o el tema de la limpieza, con la mugre que se genera en el taller con el que armamos las maquetas”, añadió Francica.

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En cuanto al vínculo que tenían con los docentes echados, cerró: “Nosotros tenemos mucho afecto por ellos, porque ellos se pusieron al hombro toda la carrera para llevarla a cabo. La educación a nivel humano y educativo fue impresionante, ellos hasta dieron horas de más para ayudarnos. Queríamos seguir con estos profesores, más allá de los problemas internos”.

El antecedente de medicina

El caso de arquitectura tiene similitud con lo ocurrido en la carrera de medicina en diciembre de 2016. En ese entonces, 20 docentes fueron cesanteados sin justificación. Formaban parte en su gran mayoría de Sidunlam, sindicato opositor a la gestión de la Universidad y denunciaban que la gestión del rector Daniel Martínez quería modificar el plan de estudios de la carrera.

El conflicto se judicializó y motivó reiteradas protestas en la puerta de la Universidad. Según sus portavoces, el número de cesanteados superó los 100 docentes. Tras darse a conocer lo ocurrido en arquitectura, docentes despedidos de la carrera de medicina expresaron su solidaridad y vincularon lo ocurrido a lo que vivieron en 2016.

“No tenemos ninguna duda que se trata de un Modus Operandi planificado por las máximas autoridades de esa casa de estudio con el objeto de obtener la aprobación de la CONEAU presentando profesores con antecedentes inobjetables, mantener a la Carrera convenientemente aislada de los resortes del co-gobierno universitario, sostener la carrera con contratos precarios, hacer espionaje sobre los programas, los dispositivos y las rutinas académicas hasta tomar control de la conducción de la Carrera simulando que nada ha cambiado y que se trata de un cambio “normal” de la vida universitaria”, denunciaron.