En medio de una semana revolucionada por las protestas de la Policía Bonaerense, que incluyeron presiones de agentes con patrulleros alrededor de la Residencia de Olivos, Alberto Fernández anunció una reforma en la distribución de dinero para destinar a la seguridad con el respaldo de intendentes y funcionarios del gobierno.

El Presidente explicó que “se creará un nuevo fondo de compensación” para aumentar el presupuesto de la Policía provincial, lo que permitirá compensar los sueldos atrasados de la fuerza, que es uno de los reclamos principales. Para llevarlo a cabo, se le quitará un punto de coparticipación a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y se le otorgará a la Provincia de Buenos Aires.

Fernández estuvo acompañado en primera plana por el Gobernador Axel Kicillof y la Vicegobernadora Verónica Magario, y por detrás se alinearon funcionarios del gabinete nacional y la mayoría de los intendentes del conurbano. Aclaró que es “sensible a los reclamos de la Policía” y que “hay que darle respuesta”.

También reconoció que “es justo el reclamo” pero pidió que finalicen las protestas porque “no es bueno verlos en ese rol” y fue contundente al solicitar “democráticamente que depongan su actitud”. “No estoy dispuesto a aceptar ciertas cosas. No todo da igual”, aseveró.