Mientras continúan las investigaciones, se confirmó que Lucas Nahuel Verón, el joven de 18 años que murió el pasado viernes en González Catán, fue asesinado por un policía bonaerense que le disparó tras perseguirlo cuando circulaba en moto junto a un amigo. La bala del arma del uniformado, llamado Ezequiel Benítez, ingresó por el pecho de la víctima y lo atravesó dejando un orificio de salida, según la autopsia.

Así se desprende del examen balístico realizado al arma reglamentaria de Benítez y de Cintia Duarte, su pareja y policía que lo acompañaba en el patrullero la noche en que se dio el crimen. Ambos fueron desafectados de la fuerza y están detenidos acusados de “Homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por la condición de ser policías”, causa en la que se negaron a declarar.

Cómo sucedieron los hechos

Según informan las fuentes judiciales, Lucas Verón regresaba de festejar su cumpleaños como acompañante de un amigo que manejaba la motocicleta. Sin motivo aparente, un móvil del Comando de Patrullas comenzó a perseguirlos y los chocó por detrás, por lo que los jóvenes se dieron a la fuga y el policía Benítez se bajó del móvil y realizó tres disparos, uno de los cuales impactó en el pecho de Lucas.

Su amigo corrió hasta la casa de los familiares de la víctima para dar aviso, mientras que los uniformados no llamaron a la ambulancia ni dieron aviso a sus superiores. Fue trasladado por su familia desde el barrio El Talita hasta el Hospital Simplemente Evita donde, a pesar de haber sido atendido, falleció esa misma madrugada.

En una declaración plagada de irregularidades, ya que estaba sólo en un calabozo sin abogado ni nadie de su familia, siendo menor de edad, el amigo de Lucas había relatado que la persecución se inició tras el robo de un celular. Sin embargo, la familia denunció que el chico había sido presionado por la policía para que declarara en su contra.

“En la comisaría lo encerraron y le dijeron que tenía que decir que salieron a robar porque sino se ‘comía’ 25 años preso”, explicó Cintia, hermana de Lucas, que también aseguró que conoce a Benítez porque “vive a dos cuadras” de su casa y que tiene denuncias por maltratar a otros adolescentes en el mismo barrio, ya que “a un chico le gatilló en la cabeza y le pegó”.

Apartaron de la investigación a la policía y al fiscal

La familia de la víctima había solicitado apartar al fiscal Juan Pablo Tahtagián, ya que, según declaraciones de Cintia, la hermana de Lucas, “él, junto al comisario de la comisaría Segunda de González Catán, apretaron a un testigo para que diga que fue un homicidio en ocasión de robo”. Finalmente, la fiscal general Patricia Ochoa accedió “preventivamente” a ese pedido y asumieron en reemplazo los fiscales Claudio Fornaro y Marcos Borghi.

El fiscal apartado será investigado y su situación será resuelta por Mary Guerra, jueza de Garantías N° 1 del Departamento Judicial de La Matanza. Respecto a la Policía Bonaerense, se informó que ya está separada de los peritajes que se realizan para esclarecer el hecho, ya que por protocolo no pueden efectuarse por la misma fuerza que tiene alguno de sus efectivos involucrados.
El lunes, familiares y amigos del joven acribillado se manifestaron frente a los Tribunales de La Matanza para exigir la verdad sobre el caso y reclamar justicia. La hermana de Lucas declaró a los medios que la familia y amigos “sólo queremos justicia, que le den cadena perpetua para los asesinos y que se pudran en la cárcel”.

Comunicados oficiales

El Municipio de La Matanza envió una misiva en la que afirma que “la teoría de un hecho de gatillo fácil de parte de malos elementos de la Policía Bonaerense parece confirmarse” y que “la justicia deberá corroborar lo que en este momento parece certeza, como también determinar tanto las circunstancias del lamentable hecho como el nivel de responsabilidades de todos los involucrados”.

Además sostiene que “es imperioso dejar claro que no se va a encubrir ni proteger a nadie, como señaló nuestro gobernador Axel Kicillof” y que “la única respuesta es Justicia para Lucas y su familia”, por lo que “desde el Municipio confiamos en que la Justicia haga su trabajo y nos ponemos a disposición para colaborar en todo lo que hiciera falta y se pueda contribuir”.

Para finalizar, el comunicado remarca que “en la Argentina que estamos construyendo no hay lugar para el abuso, el gatillo fácil ni las desapariciones forzadas”, al mismo tiempo que proclama que “estamos construyendo un país sin privilegios y comprometidos con construir una Argentina de pie y para todos”.

La Subsecretaría de Derechos Humanos bonaerense informó que acompaña a la familia de la víctima y comunicó que “Ante los casos de violencia institucional, nuestra preocupación como Subsecretaría es el rápido y eficaz esclarecimiento de los hechos”, a nombre del Subsecretario de Derechos Humanos provincial, Matías Moreno.

La Subsecretaría solicitó que “se investigue el intento de los policías detenidos de incorporar mediante coacción, testimonios que buscaban ocultar o modificar los hechos”. Además, desde el organismo se solicitó a la fiscalía que informe “las medidas de prueba llevadas a cabo y las que continúan pendientes”.

En tanto, la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) emitió un comunicado en el que define el hecho como un caso de “gatillo fácil” ya que “oficiales de la bonaerense persiguieron y fusilaron a Lucas”. Además, acusa a la Policía bonaerense de “desviar la investigación judicial e imponer una versión que dejara impunes a los responsables” en relación a la primera versión que indicaba que había habido un robo.

“El menor de edad que acompañaba a Lucas en la moto recibió presiones y amenazas policiales para que declare que venían de robar. Luego del pedido de la CPM para que se aparte de manera urgente a la fuerza de la causa, se trasladó a los testigos y al joven a la fiscalía donde declararon sin la presencia de los efectivos. Allí describieron de manera precisa el asesinato policial”, afirmó el organismo provincial.

Por otra parte, la Dirección de Grupos en Situación de Vulnerabilidad, a cargo de Eliana Morrone, realiza el acompañamiento psico-social a la familia de Lucas Verón, y en conjunto con la Subsecretaría de Derechos Humanos de La Matanza, se estableció contacto permanente con los familiares del joven para realizar un acompañamiento articulado.

Por su parte, la agrupación H.I.J.O.S. La Matanza retomó la acusación de “Maldita Policía” a través de un comunicado en el que sentencia que “esto tiene que parar”. Además, llama a la reflexión al aseverar que “la inseguridad hoy es ser joven y vivir en un barrio” a la vez que “la impunidad y la estimatizacion pone a nuestros pibxs en peligro”.
Continúa con tristeza marcando que “como un calco de su modus operandi desde hace años en La Matanza y toda la provincia, la policía persigue y asesina y la justicia encubre y encarcela”. Sobre el intento de ocultamiento de los hechos, sostiene que “presionan a los testigos para que firmen falsas declaraciones y de esa forma ‘resuelven’ los casos de inseguridad”.

“Otro joven asesinado en La Matanza, otra esperanza que se esfuma como se esfuma la estela maldita del humo de la maldita arma de un maldito policía bonaerense”, sentencia el comunicado.