_ “La política argentina gira en torno a Cristina”, señalaba Alberto Fernández el pasado lunes entrevistado por Marcelo Zloto en la señal C5N.
_ “A Cristina y Macri”, se apuró a corregirlo el periodista.
_ ” No, Macri también gira en torno a Cristina”, le contestó quien aceptaría ser candidato a presidente dos días más tarde.

Este sabado a la mañana, fiel a su estilo, la senadora Cristina Fernández de Kirchner anunció sorpresivamente que quien encabezaría la fórmula presidencial de su espacio será Alberto Fernández, un referente político de perfil moderado que se acercó a la ex presidenta luego de pasar 10 años alejado de su entorno.

En las breves horas que pasaron desde el anuncio, el escenario político tembló hasta sus cimientos. Tanto el oficialismo como el principal espacio que se presenta como alternativa no venían venir . Ni siquiera los analistas: “acaban de perder valor todos los trabajos de opinión”, se quejaba un encuestador durante una entrevista a las diez y media de la mañana.

Macri, entre resistir y la polarización y superar las dudas

Desde el oficialismo la primera reacción fue consolidar su núcleo duro. Mauricio Macri señaló en un acto partidario que “volver al pasado sería autodestruirnos”, un mensaje que, sin Cristina ocupando la centralidad de la elección, pierde efecto. Periodistas cercanos al oficialismo señalaron que el propio presidente esperaba competir con la ex mandataria de forma excluyente.

De cara a la profunda crisis que atraviesa tanto su gobierno como la alianza electoral que lo llevó a la presidencia, lo esperable es que cobren fuerza las voces que piden el corrimiento. La posición expresada por Marcos Peña fue que el presidente no se baja ni se someterá a una votación interna.

La pregunta es qué pasará ahora con las exigencias de distintos sectores para que sea María Eugenia Vidal la candidata por el desgaste de la imagen de Macri. O qué decidirá la convención radical de la semana propia: demandar primarias con el PRO, o incluso abandonar Cambiemos.

¿Hay lugar para una tercera posición?

Los interrogantes se abren para el autodenominado “peronismo racional”, o quienes intentan pararse por fuera de la polarización entre el oficialismo y la oposición que encabeza Cristina Kirchner. Ya no suena descabellado que Macri no entre en el balotaje ante la aparición de un candidato kirchnerista moderado y otro candidato también moderado que conjugue al peronismo no k con apoyo de radicales y socialistas.

En este universo (variopinto, por cierto) está el massismo, de buen diálogo con Alberto Fernández. El propio Sergio Massa se apuró en señalar que tiene respeto por el flamante candidato, una continuidad de las señales de acercamiento que sin embargo no cobra forma visible.

En el otro extremo están dirigentes como Miguel Ángel Pichetto o Juan Manuel Urtubey, venían cerrando la puerta a un diálogo con Fernández de Kirchner y apostando a Argentina Federal, como instrumento electoral de la liga de los gobernadores. La victoria aplastante de Schiaretti en Córdoba le dio nuevo aire, pero la figura (por ahora) presidenciable que más medía en la foto de lanzamiento de ese espacio es Sergio Massa.

Roberto Lavagna, fuertemente impulsado en los medios y en sectores políticos que no lograron posicionarse dentro de la polarización, venía cobrando fuerza como “tercera posición”. Pero la candidatura de Alberto Fernández podría arrancarle el votante afectado por la crisis y que tiene un rechazo moderado por Cristina.

Después de todo la única certeza es que ella no encabezará la fórmula.