Cristina y el debate feminista

Durante su última entrevista, la ex presidenta habló de feminismo y sobre su posición con respecto a la legalización del aborto.

La candidata a senadora nacional por Unidad Ciudadana Cristina Fernández de Kirchner brindó una entrevista radial en el programa “La mañana” de Víctor Hugo Morales. En un contexto donde domina la agenda electoral, la periodista Cynthia García introdujo la (siempre incómoda) pregunta feminista.

Se dividió en tres ejes: su posición del Ni Una Menos como uno de los principales movimientos de confrontación al neoliberalismo, cómo su relación con su hija Florencia le aportó a su entendimiento del feminismo y cuál es su postura sobre el aborto.

A pesar del desarrollo de la referente opositora sobre el lugar primordial que ocupa la lucha de mujeres y su crecimiento constante, la polémica por el aborto acaparó la discusión en las redes sociales, portales de diarios y la propia militancia feminista, que afirman que la sociedad está lista para este debate. El próximo 29 de septiembre en la Marcha Nacional por el Aborto, será una movilización popular la que reclame este derecho en las calles de todo el país.

El aprendizaje del feminismo

“Yo era una persona que repetía clichés: ‘yo no soy feminista, soy femenina’”, afirmó Cristina, con el uso de un pretérito marcando su transformación a la hora de pensar cuestiones de género. No es novedad que ella se estuvo formando en el tema. En febrero de este año, la ex presidenta convocó a un grupo de militantes feministas de diversos espacios (políticas, periodistas, artistas y activistas) en el Instituto Patria, dando respaldo público a la lucha de las mujeres. A partir de ese intercambio, se animó a usar el término patriarcado, profundizó su uso del lenguaje inclusivo y comenzó a analizar las desigualdades con una perspectiva de género. El feminismo no le llegó solo: “mi hija me hizo ver cosas que yo no veía”, señaló Cristina. Su relación con Florencia le permitió contextualizar la lucha del colectivo Ni Una Menos y entender cada vez más los reclamos feministas.

“Veo que el Ni Una Menos se fue transformando, porque creo que las mujeres también entendieron que su situación y sujeción al patriarcado tiene que ver con un modelo económico de dominación y explotación” y lo relacionó directamente con la brecha salarial señalando que las mujeres “reciben menos salario, son discriminadas”. Hoy en día en Argentina la población femenina gana un promedio de 27% menos que sus pares varones, o que sufre mayores niveles de precarización laboral según los informes de Economía Femini(s)ta. Además, hay una serie de barreras que impiden que las mujeres asciendan a puestos jerárquicos de poder y toma de decisiones. En Argentina sólo el 4% de las empresas están dirigidas por mujeres, según un relevamiento realizado por Glue Consulting. El empleo doméstico, llevado adelante por trabajadoras, se encuentra altamente precarizado o directamente no remunerado.

También destacó el interés de las eurodiputadas sobre el movimiento feminista argentino durante su última visita a Europa. “Por primera vez exportamos nosotras un modelo de ideas y del feminismo”, dijo.

Aborto como problema social

Si bien es de público conocimiento su posición contraria al aborto, la presidencia de la primera mujer electa en la Argentina dejó algunos avances en materia de derechos referidos al género y está dispuesta a que el debate surja en la sociedad y en el Congreso.

Durante su gobierno se sancionaron leyes y se diseñaron políticas públicas que le mejoraron la condición de vida a millones de argentinas, y a la comunidad LGBT. A pesar de no articular un discurso con perspectiva de género finamente teorizado y puesto en escena, fue la transformación de la realidad de las mujeres más precarizadas con políticas públicas el comienzo de una conquista de derechos, que permitieron la profundización de la discusión con el tiempo. La pluralidad de voces, al igual que la justicia social, fueron pilares de su mandato, y esto no se puede alcanzar sin la equidad entre varones y mujeres.

Sin embargo, la despenalización del aborto continúa siendo una deuda de la democracia. Durante la entrevista Cristina, por un lado, reafirmó lo que se sabía, “con respecto al aborto mi posición es conocida” señaló. Pero por otro lado alentó a que “la sociedad lo va a discutir independientemente de las posturas de cada uno. Me molesta la estigmatización de un lado al otro. Pero fundamentalmente de las que no están de acuerdo con el aborto y creen que las que sí lo están son brujas que deberían ser quemadas en la hoguera, porque están propiciando cosas espantosas”.

Cuando decimos aborto legal, seguro y gratuito estamos reclamando la independencia de nuestros cuerpos,  métodos anticonceptivos  y  educación sexual integral

Haciendo un recorrido sobre el origen de su posición, explicó que “yo tuve una experiencia personal muy terrible que me pasó con esto (…) yo tuve entre máximo y Florencia otro embarazo en 1984 (…) que abortó espontáneamente (…) cuatro o cinco días de cosas muy feas, pérdidas muy feas y quedé muy traumatizada”, dijo,  adjudicando su desacuerdo con el aborto a una experiencia personal. La confusión de la ex mandataria es relacionar el aborto con su vivencia, cuando el reclamo por el aborto legal, seguro y gratuito viene de la mano de una urgencia que recae en la salud pública y de un problema que se ejerce en 500.000 mujeres por año, 80.000 de ellas hospitalizadas y se lleva la vida de 100 de ellas, según los datos de la Campaña Nacional del Aborto. Y estos son sólo los que se tienen registro, otros por la condena social y moral son ocultados. Si bien nuestra ley permite la interrupción del embarazo frente a determinados casos (violación, peligro de la vida de la madre o de su salud, urgencia médica o accidental) esto se desconoce o no se cumple. Una de las recientes conquistas del feminismo fue liberar a Belén, presa en Tucumán por un aborto espontáneo.

Los médicos la acusaban de haber asesinado a su bebé. El aborto penalizado es seguir restringiendo la autonomía de las mujeres y controlar sus cuerpos desde las herramientas estatales. Cada muerte por un aborto practicado en la clandestinidad es un femicidio del Estado y no se puede seguir pateando el debate. Hay que actuar. La maternidad debe ser una elección con plena libertad y no una imposición social. El aborto existe, es un problema y mueren miles de mujeres en su mayoría pobres porque son las que menos recursos tienen para defenderse. Entonces, si las mujeres con una mejor posición económica pueden realizar un aborto sin detenimientos, ¿a quién perjudica realmente su ilegalidad? ¿por qué mirar para otro lado? No es un problema personal, no es un asunto del ámbito privado. El aborto es un problema social que delimita y condena el accionar de las mujeres con su cuerpo y con su sexualidad. Es una realidad que existe, no se practica por placer sino por necesidad. Todo aborto tiene sus complicaciones y el estado es responsable de asegurar las condiciones de seguridad y salud para evitar la muerte de las mujeres.

Cuando decimos aborto legal, seguro y gratuito estamos reclamando la independencia de nuestros cuerpos, estamos pidiendo métodos anticonceptivos gratuitos en los hospitales para poder decidir sobre nuestra capacidad reproductiva y estamos demandando educación sexual integral porque es la base para conocer nuestros derechos y seguir explorando nuestra liberación sexual-reproductiva y proteger la integridad de nuestros cuerpos. Y si la demanda está vigente y una parte de la sociedad dispuesta a pelear por este derecho entonces es hora de prestarle atención y dejar de truncar las posibilidades de que el proyecto de ley avance.

“Yo creo que cuando se pueda dar esta discusión en un marco civilizado sin estigmatizaciones el congreso lo va a receptar (…) lo que es imposible es discutirlo en ámbitos parlamentarios o institucionales si la sociedad no lo ha procesado. Siento que todavía el proceso sería violento y de enfrentamiento y que la sociedad no lo ha procesado, quizás estoy equivocada”, concluyó. Frente a esto el Colectivo NUM salió a responderle en Twitter, invitando a Cristina a un debate, señalando que “la violencia y el enfrentamiento ya existen”.