Del lado de la libertad de prensa, siempre

Editorial

Lo ocurrido esta semana durante la represión a trabajadores de la cooperativa Madygraf no debe ser naturalizado bajo ningún aspecto, si es que queremos vivir en un país democrático donde se respeten ciertas libertades individuales.

La negativa de la policía de la Ciudad a permitir una protesta pacífica -con consecuente corte de calle- terminó con otra represión, palabra a la que nos hemos acostumbrado a escuchar en el último tiempo. Los trabajadores de la cooperativa, de la que dependen 150 familias para vivir, denunciaban irregularidades por parte del Ministerio de Educación en una licitación a la que se había presentado y que fue dada de baja.

La policía marcó a un conocido reportero gráfico de Página 12, al que terminaron deteniendo junto a otro colega que quiso impedir el ilegal acto. También le pegaron a otros periodistas, como Lucas Martínez de El Destape. Ocurrió en pleno centro porteño, ante la vista de todos y todas.

La foto que sacó Ávila, minutos antes de ser detenido.

Bernadino Ávila, fotógrafo de Página 12, y Juan Pablo Barrientos, de revista Cítrica, estuvieron detenidos más de 11 horas junto a otros trabajadores que participaron de la protesta. Estaba haciendo su trabajo. Según el secretario de Seguridad y Justicia porteño, Marcelo D’Alessandro por ocasionar “lesiones y atentado y resistencia a la autoridad”.

La noticia invadió rápidamente las redes sociales, sumó repudios por doquier, incluidos los organismos de derechos humanos como las Abuelas de Plaza de Mayo o la APDH. Hasta las asociaciones de prensa ADEPA y FOPEA, vinculadas a las grandes empresas de medios y desacostumbradas a este tipo de intervenciones, expresaron su repudio. Sin embargo, no fue noticia destacada en los principales portales de noticias.

Lo que se vio es grave. Las fotos que sacó Ávila muestran cómo un policía lo marca, minutos antes de su detención. Tanto para él, como para su colega de Crítica, lo ocurrido esta semana fue una represalia de las fuerzas de seguridad por haber difundido la represión en el “verdurazo” en Plaza Constitución, ocurrida el viernes de la semana pasada.

Foto tomada por Ávila en el verdurazo.

Redundando, ¿está bien que los fotógrafos y periodistas de los principales portales opositores sean golpeados y detenidos por la policía por hacer su trabajo? “No, no está bien, está mal”, nos respondería el biólogo Alberto Kornblihtt.

Es que el gobierno que ganó elecciones prometiendo libertad de prensa debería tener en cuenta una de las lecciones básicas del republicanismo: las garantías constitucionales y libertades individuales deben defenderse para sí, fundamentalmente, reclamándolas para aquellos que son opositores a nosotros.

Desde la redacción de Matanza Digital, nos sumamos al repudio de lo ocurrido y nos solidarizamos con todos los trabajadores de prensa agredidos.