Después de las elecciones, la palabra clave es transición

Editorial

La primera reacción del presidente Macri tras el duro golpe que recibió en las urnas fue culpar a la gente y enfatizar que abandonar “el camino del cambio” podría ser perjudicial.Todo el país esperaba los resultados que, por su contundencia, detonaría el poder de un espacio político que hace rato perdió todo contacto con la realidad.

En línea con lo que fue el hilo conductor del relato de su gestión, tiró la pelota afuera y actuó pensando en dar vuelta el resultado en octubre. Pero, como último acto de responsabilidad, Mauricio Macri debería ser consciente de que es imposible que el 10 de diciembre inicie un segundo mandato. Ni siquiera está claro si su fuerza política continuará gobernando la ciudad de Buenos Aires, su cuna y bastión electoral.

La reacción de los mercados, eufemismo usado para nombrar a una porción muy pequeña de la población que concentra tanta riqueza y poder que pueden generar un desbande económico en horas, fue completamente negativa. La maquinaria electoral del macrismo se ocupó mucho en mostrarse fuerte en encuestas que no pudieron anticipar semejante diferencia. Hizo campaña promoviendo un cataclismo si ganaba la oposición.

El gobierno debe tomar medidas urgentes pensando en contener la sangría de dólares de los grandes jugadores y una estampida de los ahorristas. Debe hacer rápidamente el duelo y aceptar que la ciudadanía rechazó con contundencia su proyecto político. Otro espacio gobernará el país el próximo ciclo presidencial y debe enfocarse en evitar una crisis institucional que generará mucho dolor en la ciudadanía argentina.