El atentado se produjo en un clima de escalada de violencia permanente, sucede un día después del perpetrado por la organización yihadista Estado Islámico (EI) en las afueras de Bagdad.

Es en un momento político complicado en Irak. El primer ministro, Haidar al Abadi, ha estado tratando de formar un gobierno con tecnócratas, pero que aún no fue aprobado por el Parlamento, que continúa paralizado.