Con menos prensa que otros temas que circulan en la agenda política, los científicos y las científicas atraviesan una grave crisis y advierten que el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) está al borde de la “parálisis”. En una carta firmada por 240 de los 266 directores de institutos del Conicet que están distribuidos a lo largo y ancho del país, advirtieron que a siete meses de transcurrido el año 2018, los institutos aún no tienen presupuesto aprobado por el directorio del Conicet.

“Desde que asumió el gobierno de Macri hubo un quiebre en la manera de ver la ciencia”, comentó a Matanza Digital el profesor e investigador Sergio Romano. Romano vive en Ramos Mejía, es Licenciado en Ciencias de la Computación en la Universidad de Buenos Aires y desde el hace 3 años es investigador del Conicet.

Fuente: Jorge Aliaga, ex Decano de la Facultad de Ciencias Exactas.

Según detalló el investigador, el ajuste que lleva a cabo el Gobierno se visibiliza en tres planos: Desfinanciamiento de proyectos, disminución de los nuevos ingresos a la carrera de investigador y reducción del poder adquisitivo de las becas para investigación. En línea con sus dichos, la carta elaborada por directivos del Conicet denuncia que los salarios de los investigadores y becarios se encuentran entre los más bajos de la región.

Hoy en día un becario postdoctoral, es decir, un graduado universitario con dedicación exclusiva a una investigación (por lo que el Estado para pagarle la beca le impide trabajar de otra cosa, al menos, recibiendo ingresos en blanco) tiene un salario por debajo de los $24.000. “Los que entraron empiezan a pensar en irse del país, como cuando paso a fines de los ’90 que hubo fuga de cerebros, porque ya no tienen lugar en el sistema científico acá”, indicó Romano.

El estrangulamiento en el financiamiento de proyectos de investigación científica y tecnológica comenzó a darse a partir de 2015. Desde entonces el Gobierno nacional encaró un ajuste sobre los fondos destinados a Ciencia y Técnica, reduciendo el porcentaje destinado del PBI del 1,46% en 2015 al 1,22% en 2018 (Ver primer cuadro).

“Toda investigación científica necesita proyectos de financiamiento pero bajaron un montón la cantidad de subsidios. Por otro lado, la devaluación afecta porque muchos de los insumos que se usan, tanto para equipamientos como reactivos, son importados. Y otra cosa que hace el Gobierno es demorar por años el pago de partidas, por lo que la inflación licua la plata”, denunció el investigador.

En cuanto al ingreso a la carrera de investigador, el Ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación productiva Lino Barañao avanzó en un recorte notorio de la cantidad de becas que otorga el Estado. De acuerdo al Plan Argentina Innovadora 2020 realizado durante la anterior gestión, estaba previsto el ingreso de 1200 nuevos investigadores al Conicet para este año, número que hoy se redujo a 450 (Ver segundo cuadro).

Fuente: Jorge Aliaga, ex Decano de la Facultad de Ciencias Exactas.

“Se había proyectado un plan para ir aumentando la cantidad de investigadores año a año hasta llegar mas o menos al nivel que tienen los países desarrollados pero ahora este Gobierno cerró todos los ingresos a la administración pública, por lo que cortó el ingreso de nuevos científicos”, explicó Romano.

Para evitar el desguace del sistema científico nacional, les investigadores reclaman la sanción de una ley de Ciencia y Tecnología, un pedido de política a largo plazo para elevar la inversión en el área hasta el año 2030. La ley tiene media sanción del Senado, pero el camino para sancionarse en Diputados es complejo: la llave para discutirlo lo tiene la Comisión de Presupuesto, en manos del macrismo.

“Estamos pensando una juntada de firmas para ir a la Comisión y pedir la ley de financiamiento. Pero al mismo tiempo discutimos el presupuesto para 2018 porque hoy por hoy nos dijeron que van a mantener el mismo presupuesto nominal para el año que viene, que es una reducción abismal”, cerró el investigador.