El caso Maldonado es otro ejemplo de la crisis del periodismo

La crisis del oficio del periodista detrás del la necesidad de pedir respeto de la familia Maldonado. La utilización del tema en una coyuntura electoral.

“Tengan en cuenta que hay una familia atrás, amigos, por respeto a Santiago”. Fueron las primeras palabras que esbozó, visiblemente afectado, Sergio Maldonado en la conferencia de prensa brindada en Esquel tras la aparición de un cuerpo que podría ser el de su hermano. Para alguien que busca desesperadamente a un familiar, no hay lugar para suposiciones.

El caso refleja una crisis de un periodismo que dejó de hacer periodismo para hacer otra cosa. Cada vez más anclado en la era de la postverdad, los intereses políticos y económicos que guían a los grupos empresarios detrás de las editoriales fueron el caldo de cultivo de una catarata de desinformación que perjudica seriamente la paz social y la vida democrática.

Es hora de reconocerlo más allá de las preferencias políticas coyunturales, porque nunca se sabe quién puede ser la próxima víctima de verdaderas lapidaciones mediáticas.

Lo peor del periodismo, al desnudo

La aparición del cuerpo en el río Chubut modificó drásticamente la agenda de todos los medios de comunicación, independientemente de su línea editorial. Y también generó una crisis discursiva en sectores políticos y de prensa (difíciles de diferenciar por momentos) que pusieron en duda la desaparición de Maldonado.

El periodismo canalla mostró su peor cara. Enceguecido por la coyuntura electoral, y por una estrategia discursiva enmarcada en plantar dudas sobre la desaparición de una persona, pasó por encima los sentimientos de una familia que busca a un hijo, un hermano.

La formulación de hipótesis disparatadas, una constante durante el caso (Foto: twitter @Patricio_al_sur )
La formulación de hipótesis disparatadas, una constante durante el caso (Foto: twitter @Patricio_al_sur )

Se ha dicho cualquier cosa, desde ubicar a Santiago en distintos lugares hasta el intento de relacionar el reclamo de aparición con vida con sectores que ejercen la política a través de la violencia. También es muy difícil no pensar en servicios de inteligencia manipulando los acontecimientos, infiltrando manifestaciones legítimas. La falsa convocatoria a una movilización el día de ayer terminó con manifestantes encapuchados y con palos, ante las cámaras de televisión y la mirada impávida de la policía en pleno centro porteño.

El absurdo de importantes dirigentes políticos en estudios de televisión haciendo chistes sobre el tema en medio de la conmoción forzó al Gobierno a poner fin a una campaña electoral que le era favorable. Muchos periodistas acompañaron en silencio o alimentaron opinones carentes de rostro humano. En las redes sociales podían verse las consecuencias: fotos del cadáver acompañadas de comentarios irónicos o festejando la muerte. Horror.

Viejas teorías y la materialidad de un cuerpo

La oposición, afectada por las posiciones editoriales de los medios concentrados que en este momento histórico se encuentran en cercanías al oficialismo, esgrime argumentos cercanos a la teoría de la aguja hipodérmica. La teoría, esbozada en el amanecer de los mass media, sugería que la opinión pública jugaba un rol pasivo ante las emisiones de los medios, inyectando opiniones en la sociedad.

Si bien no se puede dejar de lado la influencia de los grandes medios como formadores de opinión, ni desconocer el poder que tienen, la vieja fórmula emisor>mensaje>receptor no alcanza para explicar algo tan complejo como el fenómeno de la comunicación.

Esta creencia fue el fermento sobre el cual algunos sectores del oficialismo, acompañado por una parte del periodismo, intentaron poner en duda la legitimidad del reclamo de aparición con vida. Pero la materialidad del cuerpo hallado en el río Chubut demuestra que, ante los hechos, se desinfla el poder del discurso. Es necesario hacer periodismo como respuesta a la postverdad: el trabajo consiste en diferenciar hechos de opiniones y especulaciones.

Lo ocurrido probablemente no tenga una consecuencia electoral, al menos así lo venían demostrando los estudios de opinión: las razones del voto están ancladas en otros motivos. Pero sin dudas tendrá una consecuencia política más allá de quienes detentan el poder institucional.