El discurso radicalizado del comunicador Alfredo Leuco durante su última editorial. (Foto: captura TN)

“Empezando por el presidente Mauricio Macri y todo el equipo, la prioridad es que Santiago Maldonado aparezca con vida”. Son palabras del Jefe de Gabinete Marcos Peña durante una conferencia de prensa realizada el viernes, el día de la movilización que pedía la aparición del artesano. Debería haber sido la posición del Gobierno hace un mes, y habría recuperado uno de los ejes que llevaron a Macri al poder en 2015: el diálogo para bajar el tono de las discusiones que ocupan a la vida política argentina.

Lejos de esa postura, el propio Gobierno alimentó una crisis política que desplazó titulares que le son favorables, como algunos indicadores económicos, o los aspectos positivos de su resultado electoral. Y, como el kirchnerismo en sus malos momentos, su abordaje provocó un retroceso que lo dejó aislado: ningún sector político opositor ni organismo neutral (local o internacional) respalda la posición oficial.

Cada vez más nafta, cada vez más fuego

El discurso oficial comenzó en la negación de la desaparición, alimentando hipótesis que desligaban la responsabilidad de la Gendarmería. Se puso énfasis en que Maldonado había resultado herido por un puestero que resistió un asalto en la estancia de Benetton. También ubicaron a Maldonado lejos de Chubut, en Entre Ríos o Chile.

El cambio de carátula de la causa a “desaparición forzada” y el resultado negativo de ADN en la sangre de una camisa del puestero, comenzaron a demostrar la falsedad de dichas hipótesis. Se pasó a una etapa de politización: se alimentaron teorías conspiranoicas, replicadas hasta el infinito en las redes sociales, relacionando el reclamo con el kirchnerismo. Como no existen razones válidas para justificar un desaparecido, el oficialismo se fue quedando solo.

La reacción del kirchnerismo, que también pudo hacer propia el Gobierno, terminó por empastar el tema con la coyuntura electoral. Importantes comunicadores que el macrismo cuenta como propios replicaron el relato, alimentando el discurso anti-k. Chocaron con una pared: incluso muchos colegas en sus propias redacciones pidieron por la aparición con vida. Organizaciones civiles que tampoco se identifican con el espacio político de la ex presidenta también piden por Maldonado. En Argentina hay unanimidad en materia de Derechos Humanos.

En el medio, Patricia Bullrich. Una funcionaria prepotente que carece de capacidad para resolver casos delicados, como demostró ampliamente en el pasado. El viernes, al cumplirse un mes de la desaparición, los familiares de Maldonado pidieron su renuncia. Los acompañaba una multitud variada, profundizando el malestar con Bullrich dentro del propio Gobierno.

La radicalización del conflicto no le sirve a nadie, y que el Gobierno se refugie en sectores minoritarios que replican discursos de odio traza un camino que puede tener un costo muy grande para la sociedad. Por otro lado, imágenes como la de la represión alimentan a quienes entienden que el macrismo es una especie de dictadura, un discurso simplista e incapaz de sumar elementos para comprender la realidad.