Matanza Digital dialogó con Weberson Junior, un joven brasileño que vive en San Justo y que se ve afectado por el curso obligatorio para nacidos en países no hispanoparlantes. “No estoy estudiando porque están cobrando 60 mil pesos, entonces no hay como estudiar. Ningún extranjero va a estudiar este año en La Matanza”, se lamentó el estudiante sobre la medida que tomó el Consejo Directivo de la casa de altos estudios.

Pese a las múltiples críticas recibidas, la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) continúa en su avanzada contra extranjeros, luego de implementar un curso obligatorio de “Lengua Castellana y Literatura Hispanoamericana” que cuesta 60 mil pesos, una suma que muy pocos pueden pagar. La medida claramente apunta una población del estudiantado: los ingresantes brasileños, quienes acuden a la UNLaM para estudiar fundamentalmente la carrera de medicina.

El período previsto de cursada es del 11 de marzo al 18 de mayo y, por el momento, la jugada fue eficaz: muchos quedaron sin la posibilidad de inscribirse. Ese es el caso de Weberson, autor de uno de los videos que se viralizó rápidamente denunciando la situación que viven los migrantes en la universidad matancera y que llegó a la agenda pública. El escándalo fue tal que legisladores nacionales y bonaerenses presentaron proyectos rechazando la medida, y el rector tuvo que salir a dar explicaciones, justificando el curso.

Brasil cuenta como la Argentina con un sistema universitario gratuito pero su acceso es mucho más restringido y los costos de estudio son elevados, por lo que muchos brasileros deciden cruzar la frontera y venir a estudiar a nuestro país.

¿El curso cuesta $90.000 o $60.000? Esta nota te lo explica

Weberson maneja muy bien el idioma castellano y puede mantener un diálogo fluido, si bien se nota marcadamente el acento portugués. Pero sus habilidades en el idioma nacional poco importan a los requisitos que establece la UNLaM: su ingreso está restringido al pago del curso, que se le cobra a todos, sin importar si ya tuvieron formación en el idioma o si acreditan los conocimientos necesarios para seguir el nivel de las clases.

Sin embargo, a pesar de verse impedido a inscribirse en la facultad, en un país con prestigio internacional por el sistema universitario público y gratuito que sostiene desde hace décadas, el joven no ve con malos ojos la iniciativa. “El curso está muy bueno pero lo que pasa es que está muy caro, nadie lo va a cursar. Parece que es sólo contra brasileños”, explicó.

La direccionalidad contra los migrantes brasileños es manifiesta. Según los números del rectorado, en 2018 se inscribieron un total de 500 aspirantes extranjeros para la carrera de medicina, lo que representa “un 25% un 30% de la cantidad de aspirantes totales”, justificó el secretario académico, Gustavo Duek. En ese sentido, Weberson denunció que en la UNLaM se vive un clima de “xenofobia” y que años anteriores hubo antecedentes de medidas contra sus compatriotas.

“El año pasado ingresaron más de 100 brasileños y en el primer examen fueron eliminados cerca de 80, todos con la misma nota: 2. Dijeron que fue porque los brasileños no estaban escribiendo bien”, denunció el joven, asegurando que “hubo manifestaciones en la facultad y al final no pasó nada”.

En su caso personal, los impedimentos que puso la UNLaM motivaron que se anotara en la Universidad de Buenos Aires. “Quiero estudiar en La Matanza porque vivo en San Justo, me queda cerca. Pero está muy claro que la universidad no quiere a los brasileños acá”, lamentó.

“No es justo como tratan a los extranjeros. Yo sé que los brasileños no hablamos tan bien castellano, pero entendemos y hablamos. Y cuando hablamos, nos entienden”, comentó el joven, cerrando la conversación con un tono pesimista, expresión del trato que reciben muchos migrantes en Argentina, país paradójicamente fundando por extranjeros: “no sabemos qué hacer, no sabemos dónde ir a hacer una queja. No sabemos nada, porque acá es otro país, las personas no van a preguntar que pasó con nosotros”.