Los clubes de barrio cumplen múltiples funciones sociales que la pandemia de Coronavirus impidió continuar desarrollando. Sin la presencia de los socios, las instituciones se ven afectadas de manera directa en lo económico y deben buscar alternativas para subsistir. Es el caso de la Sociedad de Fomento Villa Don Bosco, que lleva 67 años en Ramos Mejía y de la cual surgieron futbolistas profesionales como Pablo Migliore y Fernando Tobio, ambos ex Boca Juniors.

El club, que es uno de los más importantes de la zona, cuenta con 840 socios activos y entre las actividades que ofrece se encuentran el fútbol infantil, futsal para adolescentes y adultos, fútbol 11, patín, taekwondo y handball. Con una realidad muy distinta de la de la Sociedad de Fomento Lomas del Mirador en cuanto a asociados y disciplinas, en la actualidad comparten los mismos desafíos, problemas y preocupaciones.

“De los servicios, lo último que se pagó es lo que venció en marzo, no se pudo pagar más” señaló Rodrigo Gatica, el tesorero del club, en diálogo con Matanza Digital. También reconoció que “a los empleados todavía no logramos completarles los haberes de marzo ni pagar las cargas sociales tampoco”. Solicitaron a los asociados hacer un pago mínimo de la cuota social para colaborar con ellos.

Don Bosco compite en la categoría B del Futsal masculino de AFA, lo que le permitió acceder a una ayuda de $50.000 por parte de la entidad, aunque desde el club afirmaron que “ayuda pero no es mucho” y si bien “con eso se repartió para pagar algo de los sueldos”, destacaron que “un empleado registrado con 20 años de antigüedad cobra más que esa cifra”.

Por último, Gatica confirmó que la institución no ha recibido otros auxilios económicos y que se puso a disposición del Municipio, tanto para repartir mercadería y alimentos, como para utilizar las instalaciones como centros de aislamiento para infectados por Covid-19 en caso de ser necesario. Será necesaria la ayuda del Estado para lograr que los clubes de barrio puedan seguir existiendo tras la pandemia.