El escenario de las elecciones 2019: de cara a octubre

A menos de tres meses de la presentación de listas, nos encontramos frente a un escenario electoral cargado de incertidumbre.

Autores: Santiago Giorgetta (Consultor Político) – Manuel Zunino (Sociólogo)

Mauricio Macri, el primero en lanzarse a la contienda, se enfrenta a una situación muy compleja y todavía no hay certeza de que efectivamente sea candidato. Tanto su imagen personal como la evaluación de su gestión caen sostenidamente desde hace casi un año y en cierta medida arrastra a quienes se muestran cerca.

En las últimas mediciones los niveles de aprobación de la gestión presidencial fueron los más bajos, marcando un 28,6% frente a un 62,4% de desaprobación. Esto se explica principalmente porque los problemas económicos encabezan todas las mediciones, el 70% considera que la economía está mal o muy mal y el 65% que el rumbo es incorrecto.

En este mismo sentido, desde agosto de 2018, se produjo un quiebre que condiciona las posibilidades del oficialismo: los segmento de votantes que no pertenecen ni a su núcleo duro ni al núcleo duro kirchnerista, comenzaron a perder las expectativas sobre la mejora futura de la economía y se diluyó paulatinamente su confianza en el gobierno.

En las mediciones de marzo el 57% afirma que preferiría votar a la oposición, un 15% se muestra indeciso y el 28% a Cambiemos (un 5% menos que hace seis meses). De todos modos, desde los sectores cercanos a Mauricio Macri insisten en que su candidatura es indiscutible y en mostrar su figura fortalecida. Buscan configurar la imagen de un Presidente, que con la experiencia obtenida en estos tres años, en un próximo mandato avanzará en “reformas estructurales” que garantizarán finalmente un futuro mejor. Pero su estrategia es riesgosa, ya que es difícil imaginar que pueda volver a ganar apelando únicamente a expectativas y promesas a futuro.

Por el momento, el sector de Cambiemos que sostiene a Mauricio Macri como candidato, parece tener como principal objetivo consolidarse como segunda fuerza y llegar al balotaje, bajo la idea de que cabe la posibilidad de obtener una victoria frente a Cristina Kirchner (aunque las encuestas no confirmen esa tesis). Por eso, hoy sus principales preocupaciones son las siguientes. Primero, resolver sus internas y controlar la rebelión del plan V.

Segundo, la consolidación de su núcleo duro para evitar romper su piso de 25% a nivel nacional. Tercero, la división de una posible tercera fuerza. Por un lado, para que no se conforme una posibilidad electoral competitiva que pueda desplazarlo y quedarse con el segundo puesto. Por otro, para que ante la dispersión de candidatos se reduzca el peso electoral del kirchnerismo y evitar que pueda ganar en primera vuelta.

Mientras tanto, Cristina Kirchner no anunció su candidatura pero se consolida como la primera minoría y amplía un 6% su distancia sobre Mauricio Macri, con un crecimiento intermensual leve frente a una caída un poco más pronunciada de su rival, aunque todavía no le alcanza para consolidar una victoria en primera vuelta.

En esta coyuntura, la introducción de Lavagna en el escenario electoral no le quita intención de voto a Cristina Fernández de Kirchner pero puede llegar a condicionar su crecimiento, seduciendo a votantes indecisos. Hoy Roberto Lavagna mide cerca de 11 puntos, tiene buenos niveles de imagen pero una de sus debilidades es el alto nivel de desconocimiento en el segmento etario de 16 a 35 años. Un dato clave para esta elección, ya que representan el 48,5% del total de electores.

Finalmente, Sergio Massa, el único candidato repetidamente confirmado no supera los 10 puntos y su imagen negativa se acerca al 55%, marcando índices de credibilidad preocupantes para el tigrense.

Tendremos que seguir observando cada uno de los movimientos y a medida que nos acerquemos a junio se irán despejando las incógnitas.