Foto: Kirill Kudryavtsev

Con el recuento al 99,8 por ciento de los votos, Vladímir Putin, de 65 años, se impuso en las elecciones presidenciales rusas con su mejor porcentaje de la historia: obtuvo el 76,66 por ciento de los votos.

Asimismo, el presidente ruso logró aumentar su legitimidad al elevar el porcentaje de participación electoral al 67,4 por ciento, tras la cifra de participación más baja de la historia moderna de Rusia en los comicios parlamentarios del 2016, donde participó un 47 por ciento de la población.

Ampliamente por detrás, el segundo candidato más votado fue el comunista Pável Grudinin, que logró el 11,8 por ciento de los votos, seguido por el ultranacionalista Vladímir Zhirinovski (5,6%), la periodista e influencer a Ksenia Sobchak (1,67%) y el histórico líder liberal Grigori Yavlinski (1,04%).

Si bien las elecciones se celebraron con normalidad, observadores denunciaron en algunos colegios irregularidades, como el intento de personas de querer votar dos veces. El principal líder opositor a Putin, Alexey Navalny, inhabilitado por las autoridades judiciales para participar de los comicios, recogió denuncias que difundió a través de su cuenta de Youtube.

Uno de los hechos de mayor relevancia de la jornada fue la votación en Crimea, península recientemente anexada a la Federación Rusa, tras una disputa con Ucrania por el territorio.

A cuatro años de la anexión, los ciudadanos de Crimea eligieron por primera vez en su historia el presidente de Rusia, ganando Putin por más del 90 por ciento. Como medida de protesta, el gobierno ucraniano prohibió que los ciudadanos rusos residentes en el país ejercieran su voto.

En una rueda de prensa, el mandatario interpretó su victoria como un “reconocimiento” de lo hecho, “confianza” por lo que hace y “esperanza” por lo que se hará. “Rusia está condenada al éxito. Debemos mantener la unidad”, aseguró el mandatario tras su victoria, ante una multitud congregada en la plaza del Manezh, frente al Kremlin.

Otro frente abierto del que deberá hacerse cargo Putin es de la disputa diplomática de Rusia con los principales países de Europa y con Estados Unidos, que se vio reflejada en las pocas expresiones públicas desde el Viejos Continente para felicitarlo.

El último hecho de tensión se vivió con la expulsión de diplomáticos ingleses de Rusia, tras la  acusación de Londres sobre una supuesta responsabilidad de Moscú en el envenenamiento de un ex espía ruso en Reino Unido.