El vaciamiento de Ateparece S.R.L. dejó a 101 trabajadores en la calle y sin cobrar ni un peso de indemnización. Matanza Digital visitó la fábrica ubicada en Manuel Estrada 295 y dialogó con las obreras, que se encuentran tomando el lugar para evitar que el dueño, Roberto Duhalde, termine de vaciar la empresa y se lleve las maquinarias.

“Somos sostén de familia. Hay varias compañeras que tienen que pagar alquileres y es el único trabajo que tienen para sostener a la familia”, explicó a este medio Sheila Alarcón, delegada de la fábrica en la que trabajó durante más de 21 años. Alarcón es una de las tantas trabajadoras que empleaba el lugar, donde la mayoría de la planta estaba conformada por mujeres.

 

El vaciamiento comenzó meses atrás y se llevó a cabo paulatinamente. “Primero nos empezaron a dar vacaciones porque no había trabajo. Roberto Duhalde (el dueño de la firma) se llevó de a poco lo que se usa para la fabricación de mielcitas. Fue bajando el trabajo y ellos de a poco se fueron yendo”, explicó Alarcón.

La firma incluso cambió de razón social debido a los “problemas de deuda” que acarreaba, comentan los empleados. Así fue que en noviembre de 2018 la fábrica pasó de llamarse Suschen S.A. a Ateparece S.R.L. Sería uno de los tantos movimientos que realizarían los patrones antes de decidir abandonar el lugar, sin abonar indemnizaciones y debiendo el pago de salarios.

A pesar de la baja en la producción, los trabajadores aseguran que la empresa no se encontraba con bajas considerables de ventas. “Es una golosina económica que se vende en épocas de muy mala economía. Mielcitas y Naranjú son reconocidos”, explicó Alarcón. Lo mismo sostiene Ramón Godoy, quien trabaja desde hace 23 años en el lugar. “El dueño empezó a dejar de comprar materia prima pero pedidos había”, explicó.

En el lugar se producen una gran cantidad de productos. Desde girasol tostado hasta alfajores y galletitas. Allí también se envasaron alfajores Vauquita y se hicieron las tradicionales pastillas Dorin’s. Son 43 años de producción en una fábrica que cuenta con personal calificado con más de dos décadas de experiencia, que hoy tiene serias chances de cerrar sus puertas.

Pero la decisión del dueño no hizo que sus empleados bajen los brazos, por eso se encuentran pidiendo que un inversor aporte el dinero necesario para comprar materia prima y ponerse a producir. “Queremos trabajar. Acá tenemos a 101 héroes de carne y hueso que van a hacer lo imposible por volver a trabajar y llevar el pan a su casa”, pidió Godoy.

Del dueño hasta el momento no hubo noticias. La última vez que lo vieron fue a principios de julio. “Apareció un miércoles para llevarse la recaudación de esa semana y dijo que volvía el viernes a pagar los sueldos y nunca más volvió”, comentó Alarcón. Todo esto ocurrió bajo el accionar pasivo de la secretaría de Trabajo: convocó sólo a una audiencia en la que no hubo avances porque no se presentó el dueño, y en ningún momento le brindó apoyo a los trabajadores.

El respaldo del municipio

La visita de MD coincidió con la recorrida del precandidato a intendente Fernando Espinoza, que se hizo presente en el lugar para dialogar con las trabajadoras y se puso a disposición para ayudar a que vuelvan a recuperar su fuente de trabajo.

“Vinimos a acompañar a los trabajadores de la empresa para ver cómo entre todos podemos sacarla adelante. Desde el Estado municipal, a través de la intendenta, estuvimos trabajando con ellos y prestando todo lo que el municipio puede hacer”, indicó a MD el diputado nacional.

Espinoza estuvo acompañado por la secretaria de Producción, Débora Giorgi, y el subsecretario de Trabajo local, Carlos Comas, quiénes también se pusieron a disposición de los trabajadores. “Hay muchas jefas de hogar, muchas que hace 20 o 25 años trabajan en esta empresa. Para nosotros hoy Mielcitas es un emblema de la lucha de todo el pueblo de La Matanza”, cerró el dirigente.