No fue necesario el balotaje para definir la elección presidencial de la argentina. La fórmula de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner superó el porcentaje de votos necesario para definir la contienda en la primera vuelta.

“Vamos a construir la Argentina igualitaria que soñamos, ese es el compromiso que asumo y ojalá que quienes sean nuestro opositores en estos cuatro años sean conscientes de lo que nos han dejado y nos ayuden a reconstruir el país de las cenizas que han dejado”, señaló el ahora presidente electo ante la multitud que lo acompañaba en el búnker del Frente de Todos en el barrio porteño de la Chacarita.

Sin dejar de enfatizar en el estado crítco de la economía tras el colapso del plan del macrismo, Fernández buscó enviar un mensaje positivo a la población señalando que “una Argentina solidaria, que defiende a la educación pública, a la salud, que privilegie a los que producen a los que trabajan”.

Tras agradecer a los “ciudadanos y ciudadanas anónimos que han resistido y que no tienen focos group ni encuestas, pero tienen pensamientos y sentimientos que los han ayudado a mantenerse en pie”, Cristina Kirchner remarcó que “Alberto va a tener una tarea muy difícil que va a requerir de un esfuerzo inimaginable. Dejan una provincia y un país arrasados”. Menos de una hora más tarde, el Banco Central anunció un endurecimiento del control cambiario.

Por su parte, el presidente Mauricio Macri no consiguió dar vuelta el resultado de las primarias, pese a la enorme campaña proselitista que realizó para el primer turno electoral. “Como les prometí, vamos a estar acompañándolos, ejerciendo una oposición sana, constructiva, responsable, que pueda reafirmar las conquistas logradas y alcanzar la estabilidad”, señaló el presidente al reconocer la derrota, imponiendo su papel de conductor de la oposición al nuevo gobierno.