Una de las mayores fábricas de golosinas del país se encuentra a punto de cerrar sus puertas. Se trata de la empresa Suschen, ubicada en Estrada 245 en la localidad de Rafael Castillo, conocida por producir las famosas “Mielcitas”, los helados “Naranjú” y los populares alfajores “Suschen” y “Loquillo”.

“La empresa tiene deudas millonarias y, en un contexto de fuerte caída de ventas por la crisis económica del país, tampoco puede hacer frente a las tarifas de energía eléctrica, gas natural y agua potable”, dijo a Radio 10, José Luis Ledesma, integrante del Sindicato de Trabajadores de Industrias de Alimentación (STIA), que interviene en la planta.

En diálogo con MD, desde el sindicato explicaron que los problemas económicos vienen desde hace rato pero que a partir de julio los directivos abandonaron la planta, dejando a los 101 trabajadores, la gran mayoría mujeres, liberados a su suerte.

Sin el pago de indemnizaciones a la vista, a los empleados les adeudan salarios de meses anteriores, el aguinaldo de junio y la primera quincena de julio. “No apareció más nadie. Dejaron mercadería en la fábrica y, para poder seguir manteniendo la fábrica abierta, las trabajadoras salieron a vender la mercadería que quedaba. Pero ahora ya no tienen de donde sacar plata para la materia prima y seguir trabajando”, explicaron a este medio desde el sindicato.

Además, para evitar que los dueños retiren las maquinarias del lugar, los trabajadores decidieron ocupar la planta y realizar vigilias por turnos que van desde la mañana hasta la noche, custodiando los elementos que constituyen su única fuente de trabajo. Si bien ayer hubo una audiencia en la secretaría de Trabajo para acercar a las partes, no se logró avanzar para desandar la situación. Hoy por la tarde realizarán una protesta en la planta pidiendo volver a trabajar.

La fábrica de Mielcitas es una compañía fundada en 1976 que llegó a ser una de las diez mayores productoras de golosinas en toda la Argentina. La crisis económica y el aumento de las tarifas la golpeó profundamente y no pudo superar la depresión del consumo de los últimos tres años.