© Viajera en Bondi

Busqué el significado de ODIO: “Sentimiento profundo e intenso de repulsa hacia alguien o algo que provoca el deseo interno de producirle un daño o de que le ocurra alguna desgracia”.

Al igual que todo sentimiento natural en los seres humanos, el odio habita en todos, lo exteriorizamos como podemos. Lo reprimimos muchas veces, lo alimentamos con la culpa, la envidia, el rencor. Puede hacerse gigante y volverse tu mejor amigo.

Busqué lo que es el AMOR. Encontré miles de significados. También está incrustado en nuestra esencia y también se alimenta de sí mismo, de la compasión, de la gracia de saberse vivo, de la esperanza, de la fe. No sabe de fronteras, razas, clases sociales, horarios ni rutinas. Y es parecido al odio.

Ambos requieren de pasión, fuego donde calentarse las manos, pan vivo de dónde comer y agua fría donde calmar la sed.

No voy a escribirte que no odies, porque sería decirte que no sientas algo inherente a tu ser. Lo que te digo es que el odio te debe impulsar al amor y no al revés. La misma llama encendida en el amor ilumina más vidas que la chispa que te da el odio.

Yo odio mucho y con todo mi corazón, pero dejo que pase, que se vaya de vacaciones de vez en cuando, así el amor se siente cómodo.

Mi odio hacia las pequeñas injusticias me genera amor hacia aquellos que quizás en algún momento me necesiten.

Dicen que del amor al odio hay un solo paso. ¿Y si empezamos a practicarlo al revés? ¿Se generará algún efecto?

Yo empiezo hoy, porque siento mucho odio por aquellos que sacan el pan al hambriento y se ríen en su cara, transmitido por televisión, con la complicidad de muchos.

Los que se pelean se aman dicen. Pero en realidad los que se pelean en el recinto, sentados en sus bancas de diputados te distraen, me distraen para que no veas a tu hermano amando en las calles, peleando por el otro sin conocerle el rostro a su herman@.

Las vida da vueltas. No vaya a ser cosa que “el negro”, el pobre, sea quien te dé la mano cuando, cegado por el rencor, caigas en las veredas de cualquier ciudad.

Amá y Odiá con el corazón, ese nunca se equivoca. Aún creo en la bondad de la mayoría, y en ese que te palpita vayas donde vayas. El que te late y habla cuando acallás el ruido del prejuicio y los engaños.