Rosa Hernández vive en el barrio Los Ceibos de González Catán, y sufre de hipertensión pulmonar y de insuficiencia cardíaca. Debido a que se encuentra en lista de espera para recibir un trasplante bipulmonar, cuenta con un certificado del INCUCAI (Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante) con el que pudo tramitar el pase libre en todas las líneas de colectivos provinciales.

Sin embargo, cuando se subió a un colectivo de la línea de colectivos 620, que depende del municipio de La Matanza, le pidieron que de todas formas debía abonar boleto. “Venía viajando siempre sin ningún problema y en dos oportunidades desde el 620 me hicieron bajar, porque me dijeron que tengo que tramitar otro carnet que es el del 620 exclusivo”.

Es que para tramitar es pase por discapacidad en la línea 620 no se admite la presentación del certificado del INCUCAI y sólo se pueden realizar con un Certificado Único de Discapacidad. Este último trámite debe ser aprobado por una junta evaluadora y supone un proceso más engorroso.

Pero el problema de Hernández es que desde las oficinas municipales les dijeron que no puede tramitar el Certificado Único de Discapacidad. “Fui a la (oficina municipal de González Catán, la Región) Descentralizada del km 32 y me dijeron que el carnet de discapacidad no me lo quieren hacer porque dicen que tengo que tener ‘secuelas'”.

“Y mis secuelas ya están -continúa- por eso estoy en el lista de espera para un trasplante, además tengo insuficiencia cardíaca y otros inconvenientes”, explicó la vecina en diálogo con MD. Mientras su situación sigue sin resolverse, la mujer se encuentra impedida de viajar en uno de los colectivos que mayor distancia cubre en La Matanza y que encima tiene parada en la esquina de su casa, mientras que el resto de las paradas quedan a varias cuadras de distancia.

“Es como que la municipalidad no arregla con la empresa del 620 para que cubra los pasajes del INCUCAI. Yo no cobro sueldo y estoy en tramite para jubilarme, entonces yo no lo puedo cubrir el pasaje. Me dio mucha vergüenza que me bajen del colectivo, porque ¿qué más quieren? Ya tengo los otros dos carnets que demuestran mi discapacidad”, lamentó Hernández.