MD dialogó Matías Tozzini, uno de los profesores de la carrera de arquitectura despedidos durante los últimos días de diciembre por la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM). En total son cinco los profesores a los que les comunicaron que no les renovarán el contrato para el año 2020.

“Es un despido muy orientado porque somos la gente que generó la carrera hace siete años. Hicimos las presentaciones en CONEAU, armamos los programas, armamos todo el cuerpo docente, que en gran parte es gente que hemos formado en otros espacios. No es sólo que no renovaron a unos docentes, sino que no le renovaron a la coordinación de la carrera”, explicó el docente.

Tozzini fue hasta diciembre el profesor titular de la materia Proyecto, una de las materias que más carga horaria tiene en la carrera. Bajo la dirección de Javier Fernández Castro, fue uno de los encargados de diseñar el plan de estudios de la carrera de arquitectura de la UNLaM, que tomó como base el programa de la carrera de la Universidad Nacional de Rosario.

“Fuimos los que un poco fundamos la carrera. Fuimos contratados primero para hacer el plan de aprobación de la CONEAU y luego para llevar adelante algunos cursos”, indicó el reconocido docente, que también da clases en la Universidad de Buenos Aires. La notificación les llegó vía email, sin esbozar motivos que justificaran la decisión.

“No hay expuestos motivos para los despidos. Como no llaman a concurso, los cargos son interinos y se renuevan cuatrimestralmente. Pero decidieron no renovar”, agregó Tozzini.

En esta situación precaria se encuentran la mayoría de los docentes contratados en la UNLaM, que justificó los despidos amparándose en la autonomía universitaria: “esta decisión, tomada a derecho y al amparo de lo establecido en el Art. 29 del Estatuto de la Universidad Nacional de La Matanza, no afecta bajo ningún punto de vista la calidad académica de la carrera”, informó la casa de altos estudios en un comunicado.

Denuncias de persecución y malos tratos

El docente explicó que desde hacía tiempo “había algunas dificultades en el trato” con los responsables del Departamento de Ingeniería e Investigaciones Tecnológicas (DIIT), del que depende la carrera de arquitectura. Según detalló, las reiteradas demandas docentes no eran atendidas. Entre ellas, se encontraban “la falta de concurso, la falta de un departamento de arquitectura, por la falta de recursos para poder nombrar docentes, la falta de planificación para un espacio propio, la falta de un espacio para investigación como requiere la CONEAU”.

Esta situación se explica en un comunicado en conjunto que difundieron los cinco profesores despedidos. En el mismo denunciaron el “constante maltrato y persecución” por parte de las autoridades. En ese sentido, Tozzini ejemplificó: “teníamos que armar el último año de la carrera y hasta diciembre todavía estábamos preguntándoles cómo hacerlo, en qué horario, en qué lugar, con qué docentes y no había respuesta. Toda una serie de incomunicaciones que hacían muy difícil la convivencia y que termina con esta comunicación de apartarnos a nosotros”.

“Veníamos haciendo oídos sordos a los maltratos para centrarnos en la cuestión académica, pero era como la crónica de un final anunciado”, lamentó.

La solidaridad de los colegas y el antecedente en medicina

Tras darse a conocer la noticia de los despidos, unos 35 docentes y ayudantes de diferentes cátedras anunciaron que renunciarán en solidaridad de los docentes apartados. De hacerse efectiva la medida, representará una baja de 40 docentes respecto de una planta de poco más de 100.

“Hubo una gran solidaridad de otros docentes y también de organismos. Porque nosotros somos docentes también de la UBA, pertenecemos a un montón de asociaciones, a redes de cátedras internacionales y tenemos contacto con los colegios de arquitectos”, añadió Tozzini.

También recibieron el apoyo de los docentes despedidos de la carrera de medicina de la UNLaM en 2016. En ese entonces, 20 docentes fueron cesanteados sin justificación, pero el número de despedidos en el proceso llegó a cerca de 100. Formaban parte del plantel docente inicial de la carrera, estaban afiliados en su gran mayoría a Sidunlam -un sindicato no alineado con la gestión de Daniel Martínez en la Universidad-, y denunciaban que se buscaba modificar el plan de estudios de la carrera.

“Era gente muy capaz, que armó una tarea muy interesante y terminó de la misma manera”, lamentó Tozzini. Los despedidos de medicina denunciaron que el accionar de la UNLaM es un “modus operandi” que consiste en “obtener la aprobación de la CONEAU presentando profesores con antecedentes inobjetables”, manteniendo a la carrera aislada de “los resortes del co-gobierno universitario” hasta que la gestión avanza en despidos y logra “tomar control de la conducción de la carrera, simulando que nada ha cambiado y que se trata de un cambio normal de la vida universitaria”.

Frente a este panorama, el docente ve poco probable un gesto de marcha atrás por parte de la gestión de la UNLaM. “Es muy complejo volver, estamos pensando más para adelante que en lo que pasó, por lo que no hicimos ningún reclamo formal, más allá de esta declaración pública. A nosotros nos causa muchísima pena porque habíamos creado un vinculo muy lindo con los estudiantes. Los que se van a recibir este año son un grupo de 60 chicos que conocemos y que va a ser la primer camada de egresados”, cerró.