Según el registro de la Universidad Johns Hopkins, Estados Unidos llegó, en el día de hoy, a contabilizar un millón de personas infectadas por el Covid-19 y más de 59.200 fallecidas. Estas cifras colocan al país del norte como el más afectado por la pandemia en todo el mundo, ya que tiene un tercio de los infectados por la enfermedad en el planeta.

El primer caso de Coronavirus en USA fue detectado el 22 de enero, momento en que el presidente Donald Trump declaró a la prensa que tenía “todo bajo control”. Con el correr de los días y el avance en la cantidad de enfermos, Trump se mantuvo reacio a establecer medidas de prevención que afectaran la economía e incluso se animó a menospreciar la gravedad de la enfermedad.

En un discurso público del día 10 de febrero, el magnate declaró que “cuando cambie el clima y levante la temperatura, el virus desaparecerá mágicamente”. Dos semanas después, aunque los casos seguían en aumento, afirmó que “el riesgo para los estadounidenses es muy bajo”.

Incluso, ya con 34.000 casos de la enfermedad y más de 400 muertes dentro de su país, el 23 de marzo Trump reafirmó que priorizaría la economía al sostener que “no vamos a dejar que la cura sea peor que el problema”. Estados Unidos, que tendrá elecciones presidenciales en noviembre de este año, pasó de 34.000 a 1.037.416 infectados en poco más de un mes.

La semana pasada, el mandatario de la Casa Blanca había afirmado que se debería probar con inyecciones de desinfectante para curar el Coronavirus porque “lo elimina en un minuto, mediante inyección en el interior, haciendo casi una limpieza”, por lo que recibió duras críticas y fue tajantemente negado por parte de la Administración de Medicinas y Alimentos de Estados Unidos.

Hasta el momento, la estrategia de minimizar el virus para no descuidar la economía trajo aparejadas miles de muertes, tanto en Estados Unidos como en Brasil, país que también siguió ese modelo y se convirtió en el país de Sudamérica con mayor cantidad de infectados y de fallecidos por el Coronavirus.