"Se supone que el 50% de lo que consumimos en el día debería componerse entre frutas y verduras. Un cuarto de cereales, y el otro cuarto de carnes o huevos" explicó Melina Méndez (Foto: Lucas Sosa)

“En estos años de crisis las familias priorizaron alimentos más rendidores. No es lo mismo comprar un kilo de carne que un paquete de arroz o fideos, que rinde mucho más pero provocan una mal nutrición por exceso de energía al comer más pan y harinas” explicó a Matanza Digital la licenciada en nutrición Karen Campos, una de las profesionales que brindó talleres sobre alimentación a las familias que tramitaron la tarjeta Alimentar en el operativo montado en la sede de la UNLaM en San Justo durante las últimas dos semanas.

El objetivo de los talleres es orientar a las familias para inculcar la alimentación saludable. “Tratamos de explicarles cómo reemplazar algunos productos de la canasta básica priorizando aquellos que son más recomendables para el crecimiento y desarrollo. Y señalamos cuáles no son estrictamente necesarios, para que eviten comprar productos como gaseosas y jugos o golosinas en exceso”, indicó Campos.

Melina Méndez, otra de las profesionales a cargo de los talleres, señaló que recomiendan usar la tarjeta para “comprar principalmente frutas y verduras, que no era común en los hogares. Los lácteos también redujeron mucho el consumo. Los chicos se ven gorditos pero están mal nutridos”.

También plantean estrategias para hacer rendir más el saldo de la tarjeta. En ese sentido, Karen Campos explicó que “promovemos también la elaboración de los propios alimentos, como hacer panes o galletitas caseras, ya que los envasados cuestan mucho más y tienen más conservantes”, y agregó que dan “algunos tips como que con un yogur y un sachet de leche se pueden hacer ocho potes de yogur”.

El plan contra el hambre

La Tarjeta AlimentAR es una de las primeras medidas de gobierno del presidente Alberto Fernández, orientada a fortalecer el acceso a alimentos a familias en situación vulnerable con hijos menores de 6 años. Consiste en una tarjeta emitida por bancos con un saldo de 4 mil a 6 mil pesos mensuales que se puede utilizar para comprar solamente productos alimenticios.

El número de trámites aumentó notoriamente durante las últimas jornadas del operativo. Según fuentes municipales, hasta este miércoles 29 se habían tramitado 38 mil tarjetas, y desde la organización indicaron que se buscarán mecanismos para que puedan acceder quienes no hayan podido acercarse a la UNLaM.

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