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El movimiento de los denominados “chalecos amarillos” tuvo otra jornada multitudinaria de protestas en Francia, con epicentro en París, y hubo más de dos mil detenidos por las fuerzas de seguridad. El canto principal era “Macrón, dimisión”.

Los reclamos se habían desatado por el aumento del combustible que había anunciado el presidente Emmanuel Macron, que tuvo que desconocer esa medida y convocar a los sindicatos y patronales a una mesa de diálogo.

Los motoqueros fueron quienes comenzaron las protestas y por eso se extendió el uso del chaleco amarillo, que es de uso obligatorio en país para estas personas

Macron buscó imponer, desde el inicio de su presidencia, un programa de reformas fiscales y laborales que incluyó la rebaja de impuestos a los sectores más ricos para que no lleven su dinero al extranjero y una modificación de los convenios de trabajo a los trabajadores ferroviarios.

Los sectores sociales que encabezan la protesta son los medios-bajos y medios, que fueron los más afectados por la presión tributaria y la pérdida del poder adquisitivo en esta gestión de Macron.

El fenómeno se extendió a toda Europa y se registraron algunas manifestaciones en España, Italia y Bélgica. No tienen una ideología marcada y poseen un rechazo hacia las instituciones.