El monumento a la bandera en Rosario generó un marco imponente para contener a las más de 150 mil personas que asistieron al acto de cierre de la campaña de Alberto Fernández. En el escenario lo respaldaba la coalición amplia de la oposición que empezó a cobrar forma desde que Cristina Kirchner, consciente de que se necesita más que su gran caudal de votos, cedió la candidatura al ex jefe de gabinete de Néstor Kirchner.

Sin correrse de la línea de una campaña que fue creciendo en su tramo final, el precandidato a presidente enfocó su discurso en la idea de volver a encender la economía. Con un mensaje positivo, Fernández señaló que “nosotros, el primer semestre que gobernemos, vamos a cambiar la Argentina, porque la suerte va a depender de nosotros. No vamos a estar esperando que alguien venga a invertir lo que nunca trajo. Nosotros vamos a ser los que recuperemos las fábricas y dar trabajo”.