Luego del asesinato de un hombre llamado George Floyd por parte de un policía que lo asfixió al detenerlo en Minneapolis, Estados Unidos, se desarrollaron diversas protestas contra la brutalidad y el racismo por parte de las fuerzas de seguridad. Hubo enfrentamientos, destrozos, saqueos e incendios.

Las protestas comenzaron en la ciudad donde ocurrió el crimen, pero luego se fueron expandiendo por diferentes puntos del país del norte. El Presidente de dicha nación, Donald Trump, envió a la Guardia Nacional para intentar recuperar el orden en las calles y en 25 ciudades se decretó Estado de sitio. Sin embargo, el accionar represivo de la policía aumentó aún más la violencia.

Según informó el diario New York Times, Trump y su familia fueron trasladados a un búnker para protegerse de las manifestaciones que comenzaron el viernes y se repitieron durante el fin de semana. Se dieron episodios de violencia, incendios de autos y edificios, enfrentamientos entre manifestantes y policías y pancartas contra el abuso y el racismo policial.

El racismo no es un problema moderno en Estados Unidos, sino que viene arrastrándose desde hace muchos años. Según un informe de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), los afroamericanos tienen menos posibilidades de acceder a la universidad, de conseguir un empleo y es más probable que sean pobres. Además, la brecha de dinero estimada entre afroamericanos y blancos es de 33.000 dólares.

Aquí, algunas imágenes de lo que fueron los estallidos y de lo que continúa pasando: