Grandes negocios con rentabilidad garantizada

Editorial

La decisión del Gobierno de compensar la ganancia de las empresas distribuidoras de gas por la devaluación con recursos estatales aún tendrá consecuencias en el bolsillo de los contribuyentes.

Que sea el Estado quien se haga cargo, modifica la meta de ajuste del déficit fiscal pactada con el Fondo Monetario Internacional. Probablemente se traslade a un aumento de la presión impositiva en el presupuesto 2019. Trascendió en medios nacionales que se está hablando de eliminar exenciones a ganancias o rebaja de bienes personales.

El abandono de la política de subsidios de la energía del gobierno anterior provocó una gran redistribución de recursos. El aumento progresivo de luz, gas y combustible afectó el esquema de costos de toda la economía.

Como además el plan económico del Gobierno comprende que el camino para bajar la presión inflacionaria es enfriar la actividad, trabajadores, empresas y comercios tuvieron que resignar rentabilidad por la recesión, sin ser compensados.

Las empresas distribuidoras de gas tuvieron una tasa de ganancia extraordinaria durante este período. Deberían tener la capacidad de adecuarse al nuevo tipo de cambio sin volver a cobrar facturas pagas a los consumidores ni recibir subsidios del Estado. Después de todo, es lo que tuvieron que hacer el resto de los actores de la economía, a quienes el presidente Macri recomendó que “estamos en un momento difícil y hay que ajustarse para llegar a fin de mes”.