por Alejandro Enrique, investigador-historiador

Diego Paroissien fue un médico inglés que llegó al Río de la Plata a poco de fracasar la Segunda Invasión Inglesa. Pero la historia le reservaría un lugar destacado por su acción junto a Juan José Castelli en el Ejército del Norte y, luego, en el Ejército de Los Andes que capitaneó el general José de San Martín. Fue allí donde lo nombraron “Cirujano Mayor” y médico personal del Padre de la Patria mostrando un fuerte compromiso con la emancipación americana. Pero desde 1980 el nombre propio Dr Diego Paroissien comenzará a estar vinculado al Municipio de La Matanza. Veamos por qué.

Cuando se acercaba la década de 1940 La Matanza ya necesitaba un hospital público para sus casi 100 mil habitantes. El intendente de entonces, el conservador Agustín D’Elía, dejó planteada la posibilidad de construir un gran centro de salud público, pero la imposibilidad de afrontar su mantenimiento frenó el proyecto. Con una atención apenas primaria, la Sala de Primeros Auxilios de Ramos Mejía y el Policlínico de San Justo eran las únicas posibilidades sanitarias para los vecinos de todo el municipio. En 1945 el comisionado Felipe Iannone (médico clínico) reimpulsó el proyecto solicitando dos hospitales, uno en Morón y otro en La Matanza. Así se lo hizo saber al presidente Juan Domingo Perón en noviembre de 1951, según lo publicado por el periódico Nueva Idea en aquellos años: “han planteado la necesidad de crear con carácter urgente el Hospital Vecinal… ‘Perón quiere saber lo que su pueblo necesita’”.

Entonces comenzaron las gestiones para la construcción de un hospital zonal nuevo que solucionara las carencias sanitarias que vivían los vecinos; la ubicación geográfica de Isidro Casanova siempre le dio el privilegio de tomarla como la localidad adecuada por su centralidad dentro de la comuna. Es por eso que Perón mandó a construir allí un Parque Sanitario Nacional que incluiría un nosocomio zonal. Como ocurrió con cada obra peronista, con el Golpe de Estado de 1955 ese proyecto quedó paralizado.

Años más tarde, en noviembre de 1963; en una reunión convocada por las entidades de Bien Público de La Matanza se decidió enviar una nota al gobernador radical Anselmo Marini donde se le hacía saber “la imperiosa necesidad que tiene la población de disponer de un hospital debido a que la mayoría de los pobladores es de condición humilde”. Los vecinos volvían a insistir sobre el proyecto del Hospital de La Matanza. El Ministerio de Salud Pública comunicó que se halló eco favorable y que el pedido fue elevado oportunamente al Ministerio de Obras Públicas. Según los fomentistas que participaron de aquella gestión, esta petición figuraba como prioridad, sin embargo no hubo más que buenas intenciones.

Hubo que esperar a octubre de 1967 cuando se informó que por la ley nacional 17.410 se había transferido a la provincia de Buenos Aires, en donación, el terreno en el kilómetro 21 de la Ruta Nacional 3 para destinarlo a la creación de un hospital regional de la zona. Ese gesto fue el primer paso concreto para que el proyecto se hiciera realidad, ya que en agosto de 1969 se convocó a una licitación pública para el comienzo de las obras. Sin embargo, una vez más el proyecto del Hospital Regional iba a quedar trunco, pero en este caso por presión de la cámara que nucleaba a las empresas constructoras. La Patria Contratista frenaba nuevamente el proyecto. Por entonces la población de La Matanza ya rondaba los 700.000 habitantes y la demanda crecía día a día.

Finalmente fue en mayo de 1974 cuando se anunció la puesta en marcha de la construcción. “Las respectivas obras (del hospital regional de La Matanza) se licitarán en nuestro partido”, anunciaba el periódico Matanza hoy en aquel momento. En diciembre de 1974 se adjudicaba la obra a la empresa constructora Mirenda Hnos, pero con un pequeño detalle: el acto se hizo en la ciudad de La Plata y no en La Matanza. El gobierno bonaerense comenzó las obras en mayo del año siguiente en el predio ubicado detrás del edificio del Parque Sanitario Nacional que había quedado abandonado desde 1955. Los arquitectos contratados diseñaron un nuevo hospital de dos plantas, pero no percibieron que estaban construyendo sobre una zona baja e inundable, cuestión que sí habían contemplado los ingenieros que había contratado Ramón Carrillo veinte años antes.

Después de tantos anuncios, finalmente comenzó la construcción de un hospital público de alta complejidad que era una necesidad para toda la comuna. Presentada algunas variaciones del proyecto original ya que en lugar de 400 camas se realizaron 325 y se diseñó una superficie de construcción de 23.500 metros cuadrados. Cuando finalizaba la década del 70 en La Matanza apenas se contaba con las 60 camas del Hospital del Niño y con unas 30 del Policlínico de San Justo (ambos municipales).

La inversión total calculada fue de 650 millones de pesos de la época, con dos plantas y subsuelos, se crearon siete quirófanos, dos salas de parto, una unidad de terapia intensiva general y otra de neonatología; con dos calles de acceso rodeando el edificio construido por Perón en 1955 que ya estaba ocupado por la Escuela Técnica Nº1. Además se diseñó un helipuerto para traslados de emergencia. Originalmente el plazo de construcción se estimó en 36 meses y se calculaba que en 1979 se realizaría la inauguración. En este caso un nuevo golpe de Estado perpetrado por los militares (24 de marzo de 1976) no interrumpió el proyecto, aunque lo dilató un tiempo. Con algunos tropiezos, los militares siguieron la obra comenzada unos meses antes.

Fue así que se estableció el 28 de diciembre de 1980 (día de los Santos Inocentes) para la inauguración del nuevo hospital de La Matanza; inauguración que tuvo que ser suspendida por una tormenta que inundó el subsuelo y la planta baja. Algunos trabajadores de la salud todavía recuerdan que en medio de la tormenta corría el personal de mantenimiento con los secadores para sacar el agua que ganaba las flamantes instalaciones. Finalmente la inauguración protocolar se llevó a cabo al día siguiente con la presencia del ministro de Salud provincial, del intendente Félix Camblor, representantes de la curia y el primer director del hospital, doctor Horacio Donato.

Sin embargo, hasta bien entrado el año 1981 el Hospital Interzonal de Agudos “Dr. Diego Paroissien”, no comenzó a funcionar tal como lo anunciara el propio ministro de Salud provincial Julio Nardelli. El ministro de la Dictadura informaba sobre la contratación de una dotación de 820 personas, el llamado a concurso para los cargos técnicos y la promesa que antes de 1982 la empresa constructora “hará entrega de los servicios centrales en perfecto funcionamiento. La Secretaría de Salud Pública provincial ha propuesto al señor gobernador la habilitación para fin de año sobre un total de 365 camas.”.

Por largo tiempo el Hospital Interzonal de Agudos “Dr. Diego Paroissien” fue la única referencia provincial en materia de salud pública; hasta la llegada de los hospitales “Simplemente Evita”, en González Catán, “Dr. Alberto Balestrini”, en Ciudad Evita en 2014 y el recientemente inaugurado “Dr. René Favaloro” de Rafael Castillo.

Pero la literatura iba a tener reservada una pequeña página de color para este hospital matancero. El hospital fue el escenario de la novela Kryptonita (2011) del escritor matancero Leonardo Oyola. La historia se localiza en el Hospital Dr Diego Paroissien donde se produce la batalla final de ese “superhéroe” matancero de ficción bautizado Nafta Súper, que también tuvo su versión cinematográfica en 2015 de la mano de Diego Capusotto.