A través del programa Huertas Matanceras, la Municipalidad brindará capacitaciones en escuelas y en las sedes de los programas Envión-Podés para fomentar la alimentación sana y diversificada, y promover la autoproducción de alimentos. La propuesta articulará al trabajo de cinco secretarías municipales, dos programas nacionales y contará con el asesoramiento del Instituto Nacional Tecnológico Agropecuario (INTA).

Hacia el autocultivo familiar

En diálogo con Matanza Digital, el responsable del programa dentro del ámbito de la Secretaría de Producción, Santiago Hernández, explicó que Huertas Matanceras busca “fortalecer la capacidad que tiene el matancero para acceder a recursos mínimo e indispensables para la producción de alimentos” para generar “la soberanía alimentaria”.

El funcionario explicó que el programa trabajará en todos los niveles -tanto inicial, como primario y secundario- e irá creciendo en etapas. En su instancia inicial comenzará a funcionar en 50 escuelas seleccionadas en función del “compromiso del eje educativo” y de la disponibilidad de espacio que cada una tenga para integrar las “raqueras”, unas estanterías donde se colocarán cajones con tierras para desarrollar la producción inicial.

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Los otros espacios en los que funcionara el programa será en las sedes de los programas Envión-Podés. Allí se instalarán huertas comunitarias y será desde donde se organicen la entrega de kits de semillas. “Vamos a trabajar con un universo de 3000 chicos -voluntarios- para llevar adelante las primeras huertas demostrativas en cada uno de los barrios en los que están presentes las sedes”, explicó Hernández.

Por otro lado, los participantes serán coordinados por un equipo de 150 mujeres que pertenecen al programa nacional Ellas Hacen, quiénes se capacitaron durante más de un año como operadoras sociales con orientación en agro-ecología y habitad.

La Matanza, territorio autosustentable

El Partido cuenta con más de 20 mil hectáreas rurales que pueden ser puestas en función de la producción y autoabastecer a toda su población con los productos sembrados en su territorio. “Sólo hay que poner toda esa maquinaria a andar”.

“Cualquier matancero con un pedacito de tierra va a tener la capacidad de producir sus alimentos y no quedar rehén de la producción terciarizada de alimentos”, comentó el funcionario quién, asimismo, explicó que la transferencia de nuevos conocimientos y prácticas permitirá generar nuevos emprendimientos familiares vinculados con la floricultura, la producción de plantas ornamental y aromáticas, entre otros.

“En este momento donde se pierden puestos de trabajo y hay empresas que se cierran es una salida laboral concreta, donde también se puede fortalecer todo el entramado productivo de La Matanza”, argumentó.

Creación de microemprendimientos

En su segunda etapa, el programa tiene previsto trabajar de manera articulada con organizaciones de La Matanza que practican la agricultura y brindar capacitaciones gratuitas sobre agregado de valor.

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En ese sentido, Hernández adelantó que la Secretaría de Producción se encuentra trabajando para instalar la primer cocina habilitada del Distrito para la producción de alimentos, que funcionará en el aula taller de la Región Descentralizada Sur.

A través del proyecto PuPAS (Pequeñas Unidades Productivas de Alimentos), impulsado por el INTI, se buscará incluir a pequeños productores de alimentos que no encuadran en la legislación actual para que se puedan “llevar el certificado necesario para que ese producto que genero pueda ser comercializado en el mercado local”.

“El programa es parte de una política integral y a largo plazo para darle a La Matanza la capacidad de generar sus propios alimentos y de poder acceder a nuevas formas laborales. Lo importante es cambiar la cabeza, es un cambio cultural lo que estamos promoviendo”, concluyó.