Te atrapan, te ahogan, te dejan sin aliento los mandatos, las medidas que limitan la longitud de tu sonrisa, atan tu libertad con hilos de la culpa, siempre te falta algo, siempre te sobra algo. Nunca te sentís completa.

No te dejan respirar, y mientras vivís paranoica porque naciste mujer y tenés que cuidarte de las manos largas, de las lenguas largas, de la violencia sistemática avalada por una justicia miope y muda, nosotras avanzamos, andamos.

Quieren que le des de comer a tus inseguridades, a tus más profundos miedos. Y con el dedo acusador te condenan muchas veces a las oscuridades más profundas.

Quieren que encajes a como dé lugar en moldes predeterminados y previsibles. No tan libre como para desafiar tu realidad. No tan rebelde como para animarte a salir a la calle.

La semilla que plantaron nuestras compañeras del pasado, las mujeres que lucharon, las que abrieron su alma y dejaron salir la luz que hoy nos guía rompen las cadenas del silencio. Ahora gritamos, hasta que nos duela la garganta, reímos hasta que nos llamen locas, bailamos hasta que nos duelan los pies y nos ardan las manos.

Aún quedan muchas mujeres arrinconadas por sus viejas creencias por eso necesitamos caminar abrazadas a nuestras hermanas, madres, hijas, tías, abuelas, demostrando que el velo que cegaba nuestros ojos se cayó, ya no hay marcha atrás en la lucha por lo que nos corresponde, queremos respirar aire libre de presiones y peligros. Que el viento nos diga que por fin vivimos en paz.

Cuando miro hacia atrás, observo las peleas que gané, ya no siento orgullo de haber estado sola en esa lucha, ahora quiero compartir mi fuego, mi esperanza con otras que desean un presente digno y un futuro pintado de colores infinitos e ilimitados. Así que no dudes de vos y de tu empatía, sonreírle a la mujer que fuiste, a la que sos y a las que te rodean es tu primera tarea. Sos capaz de mover tu pequeño mundo para transformar el de muchas otras que te necesitan. ¡Hacelo! Acá estamos para darte las manos que te faltan y recorrer el camino que nos queda.