El presidente apostó a moderar el enojo que demostró el día anterior.

Mauricio Macri apostó el final de su campaña a apuntalar el voto duro en la Córdoba, donde dio el batacazo necesario en 2015 para ganar el balotaje. Tras la vehemencia que demostró el día anterior en el cierre porteño, al terminar su discurso a los gritos, el presidente moderó su tono ante las 5 mil personas que lo acompañaban en la provincia que mejor lo recibe fuera de la Capital.

Una vez más, la polarización fue el recurso discursivo esgrimido por Macri para pedir el voto. Con ese objetivo, alimentó la grieta describiendo la continuidad o el fin de su gobierno como un todo o nada: “Esta duda fuera y dentro del país nos hace daño. Necesito que nos acompañen con su voto para que demostremos que los argentinos juntos somos imparables. ¡Viva Córdoba! Viva Argentina”, dijo el persidente. Y azuzó a los cordobeses para que vayan a votar señalando que “tienen mucha más responsabilidad que hace 4 años. Tienen que volver a inyectar esa energía arrolladora y decir que esto vale la pena. Todo esto empieza a decidirse en estas horas”.